domingo, 7 de septiembre de 2014

A veces sólo.......

A veces sólo necesito sentirte cerca, poder apoyar mi cabeza en tu pecho. Sentir el latido de tu corazón,  ese tic tac que manda un mensaje en morse, descifrado por el tic tac del mio. No está mensaje, de todo va a salir bien o de mundo de hadas. Es un mensaje de conexión y en el mismo lenguaje.
A veces sólo necesito poder dejarme caer y que que me dejes caer. No quiero que me recojas, que me evites la caída. Tengo que caerme y volver a tropezar.  Y cuándo empiece a levantarme estés junto a mi, y si quiero apoyarme estés ahí como un bastón erguido.
A veces sólo necesito que me escuches, que hables, que me digas lo que piensas. No busco consejo, sino opinión, porque haré lo que me parezca más oportuno.
A veces sólo necesito estar, para que estés. Egoistamente me gusta verte feliz, sonreir, y que compartas tal felicidad conmigo y con tu alrededor.
A veces sólo necesito ser yo, que me veas sin artificios, sin maquillajes ni disfraces, con la ropa de andar por casa y mas cómoda y natural.
A veces sólo necesito, que el mundo se pare, aunque el reloj siga funcionando sin detenerse. Poder quedarme quieta, y no tener que seguir caminando.
A veces sólo necesito,  ser humana, no tener poderes. Dejar la empatia en el cajón y tener una pizca de egoismo. Dejar que me cuides, aunque no sepa cómo.
A veces sólo necesito,  saber que estas, aunque no despierte tu preocupación, que sigas mis pasos,  y las huellas que dejó tras ellos.
A veces sólo necesito recordad, que no puedo con todo, que soy humana y que tengo derecho a equivocarme,  a fallar,  a ser vulnerable e imperfecta.
A veces sólo necesito llegar a casa, desvestirme de la carga que llevo encima de la ropa, bajarme de los zapatos y dejarme caer en el sofa.



sábado, 6 de septiembre de 2014

Algún secreto

Tengo que tener secretos, no contarte todo. Ello no quiere decir que te mienta, pero si me retiro todas las capas corro el riesgo de ser transparente, excesivamente diáfana. Y a mi lo demasiado claro, pierde interés. Lo que no es capaz de picar mi curiosidad, deja de interesarme.
Antes solía excederme en contar al respetable público más de lo que debiera, daba datos sin importancia y al mismo tiempo vitales para dejarme al descubierto de como es mi persona. Así que,  aún portugués gran interés, lector o lectora, me guardaré algún dato, algún secreto, y no sólo por temor, o porque crea que no tienes buenas intenciones, cosa que no pienso. Así me comportaria tomando un café,  o en un face to face, eso sí, ahí jugarían con las mismas cartas y el lenguaje no verbal, me contaría lo que tu no cuentas mientras me lees.
Mis secretos no son lo suficientemente interesantes como para escribir una novela, tal vez un capítulo de la novela de otro. Secretos o no, son cosas importantes para mi, que me cuesta sacar, o simplemente no se compartirlas, o hacerlo me hace sentir vulnerable. Y la vulnerabilidad no la llevo excesivamente bien.
Es una contradicción,  yo misma soy una contradicción, pues intento resguardarme y al mismo tiempo cuento lo que me pasa, siento o padezco. Una cosa es clara, que puedo hablar o escribir mucho y al mismo tiempo no decir nada, o decir mucho sin contar nada...
Eso, eso es, que si quieres saber de mi, no esperes que te lo cuente todo, que te lo ponga fácil. Seré un enigma que querrás descifrar cada día, y cada día un nuevo reto maquinare, pues algún secreto guardo y guardaré....


viernes, 5 de septiembre de 2014

Veinte segundos

Veinte segundos de coraje, eso es lo que me han dicho que necesita cualquier ser humano para cambiar eso que nos hace daño, o tomar fuerzas para dar ese salto al vacio.
Siempre pensé que para acopiarse de ese coraje se necesitaba tiempo, paciencia y del momento propicio. Aunque si lo pienso bien, en ese momento en que decimos dar el salto, solo lo hemos pensado unos segundos, y no más de veinte.
Nos pasamos parte del tiempo dándole vueltas a las cosas, como tomar decisiones, o cuando seria el momento propicio, o las circunstancias serán las adecuadas. Y así constantemente sin querer reconocer que simplemente ese instante se produce en pocos segundos. Pondré un ejemplo.
Llevaba unos meses pensando en dejar fumar. Primero fue elegido, que me recomendó que antes de los cuarenta debería dejarlo, por mi bien, que yo ya era mayorcita para decidir lo que hacer. En esto último tenia razón, pués escucho los consejos y despues hago lo que creo conveniente.
Por otro lado, empecé a ser consciente de los muchos cigarrillos que no saboreaba,  que eran hábito, y eso me dio rabia, pero no lo deje.
Pasando los meses intente reducir la cantidad de tabaco que fumaba a diario, y funcionó un tiempo, pero solo un tiempo, después otra veza la misma.
Llegó un momento en que creí que jamás conseguiría desprenderme del vicio, que aquello era más fuerte que yo....  Hasta que  una mañana., con el cafe en mano y cuando normalmente fumaba mi primer cigarrillo del día, moqueta mirando la cajetilla, siendo consciente de que el tabaco me dominaba y que estaba harta de que así fuera. No creo que pasarán más de veinte segundos, pero no fumé,  había decido dejarlo. Ese instante de coraje, esos segundos.... Y así fue, no encendí ese cigarro, no ese día, ni en los posteriores y de eso ya hace más de veinte días....
Cuantos segundos necesitas tú para ese coraje? A mi veinte segundos me sobran..
No lo pienses mucho.... Lánzate.




jueves, 4 de septiembre de 2014

Infancia

Recuerdos qué se agolpan desordenados en mi memoria me transportan a otra época, a un tiempo donde no se si era feliz, pero si guardo con esmero y con una dulce nostalgia.
Los recuerdos de mi infancia son como piezas de un puzzle, están desordenadas. Recuerdos de tres años, de cuatro... Por qué sólo recordamos unos instantes y no otros?
Cuando paseo por esos retazos de mi vida, vuelvo a sentir el aire de aquella época, el agua en mi piel de la primera vez que vi el mar. Siento el barro secándose en mis manos cuando hacía el hoyo para el gua de las canicas. Son tan reales, como instantáneas que no se han borrado a pesar del tiempo.
Recuerdo mi primer accidente, por llamarlo de alguna una manera, que dejó en mi mejilla y nariz una bonita cicatriz. O el día que salte por la ventana con la intención de volar cómo superman. Y aquel día de verano caluroso,  en ql no quería sacarme el gorro de lana porque hacía mucho frio, mucho frio era lo que pasaba por haber escalonado el pelo con las tijeras de mi abuelo. O cuando fui a la primer vendimia y me escondía detrás de las cepas y no daba tregua a los racimos,  mientras mis padres me buscaban y yo no paraba de comer.... Y así podría relatar mil y una más...Y cualquiera de nosotros tenemos aventuras que solo de pensar que nuestros hijos puedan repetir nos entra el pánico, a que si? Pero eso es la infancia, travesuras, explorar, creernos supeheroes con superpoderes, no rendirnos,  y hacernos heridas de guerra que nos acompañarán parte de nuestra vida.
Ni nosotros eramos más fuertes ni ellos menos imaginativos,nosotros tuvimos nuestra infancia y ellos deberán tener la suya, ni mejor ni peor, simplemente será diferente.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un beso

Libertad, libre así se sintió. Intentaba no pensar, en no comparar en la otra vez, hace años que se perdiera por las calles de la misma villa, buscando otro rostro que esta vez no encontraría. Despejar la mente de antiguo recuerdos y recorrer  las calles, empaparse de toda experiencia como la primera vez...
Libre, segura y por que no admitirlo, guapa también. Guapa por dentro y por fuera y tal belleza se apreciaba, pues se sentía bien y la luz brillaba dentro de ella y salía a través de su  sonrisa y su mirada.
Risas,  charlas, diálogo, vaciles, cachondeo,  diversión y.....  De pronto, un apuesto Caballero,  miradas y un poco dardos acertados. Las risas continuaron,y el caballero se quedó intrigado, y su mirada examinó su espalda mientras salia del local y buscaba a sus amigos.
La escuela, siempre enseña, y cuando la lección la aprendiste bien no la olvidas fácilmente, aunque haya mucho tiempo que no la pones en práctica.
Se olvidó del caballero, porque las intenciones de la dama, no iban con el, y menos buscaba uno que la salvase.
Pasala tarde, y cada vez se acercaba la noche, era hora mágica, hora de que la princesa se convirtiese en cenicienta, hora de abandonar el castillo, la fiesta y volver a la realidad.
Decidida a no dejar zapatos ni rastros, salí sigilosa, sin hacer mucho ruido... Sus ojos se cruzaron con los del caballero, que está vez no estaba dispuesto a dejar escapar a la dama sin más. Agarrando por la cintura, sin tener opción de movimiento, sus ojos se clavaron en la mirada desconcertada, pero segura de aquella cenicienta apunto de perder el encanto. Rechazar los labios tan apetecibles que se acercaban, era la mejor decisión, que no fue tomada.
Un beso furtivo, un instante, un sabor, una pasión... Un beso tímidamente respondido, pues la picardia desea desatará pasión contenida.
 Intención de más que la cenicienta puso de menos. "Caballero siempre hay quedarse con ganas de más,...."
Y sin mirar atrás se fue... Sin esperar que el la retuvieron, sin pensar.... Solo desear que aquel no fuera un beso sin más, sino algún día,  quien sabe cuando hubiera alguno más.
Algún día sabremos si la dama y el caballero se volvieron a encontrar o solo fue el sabor y el recuerdo de un beso y el añoro de los que no se darán.



martes, 2 de septiembre de 2014

Me importas

No es que no me importes, pues me importas y mucho. Lo que pasa es que he aprendido que no soy tu prioridad, y llamame egoismo o frialdad, tu has dejado de ser la mía. No quiero que dejes de estar en mi vida, ya que eres una parte fundamental de ella, lo que ocurre es que ya no te anteponga a mis deseos, a mis inquietudes...
Estaré siempre, no tengo intención de marcharme, aunque ya no estaré de la misma manera. Todo cambia, las circunstancias, los momentos, somos los mismos y evolucionados, amoldandonos a las pequeñas cosas que nos hacen diferentes. Estaré porque quiero que tu también estés, a pesar de que no deseo que estés cómo al principio, no anhelo ser tu primera opción, ni la más importante, simplemente una opción con la que cuentes cuando necesites.
Me importas, y así te lo demuestro cada día, he aprendido a entenderte,  a no esperar nada, a que no interrumpas mis días y se detenga todo para atenderte. Ya no desestabilizas mi mundo, y formas parte de él, ya no me impones hasta no saber que decir. Sin buscarlo has equilibrado la balanza, ya no está inclinada hacia tu lado, si se inclina, es porque dejo que sea así, no sólo porque tu tengas más peso.
No es que no me importes, reitero,  pero debes tomar decisiones, en las que no quiero ni deseo implicarme emocionalmente. Sabes que estoy y estaré,  no sé cómo, ni me lo planteo, pero estaré. Debes liberarte, aprisionado, romper y romperte, gritar, soñar... Y yo solo seré ese apoyo cuando lo necesites, y me busques...
Me retiro del primer plano, siguiendo en el elenco de tu obra, en la que los personajes están bien definidos, aunque siempre con un final abierto, por si el antagonista se vuelve protagonista o personaje principal. Solo tu decides como acaba la historia, y ansío leer el último capítulo de jna historia que un tienes por escribir. Crítica y sincera, y a la que le contaras tus dudas y esperabas su respuesta, y te la daré,  y te apoyaré,  pero.....ya no estaré tanto,  y........
No es que no me importes, solo que,  poco a poco, me importo yo un poquito más, y los demás un poquito menos.




lunes, 1 de septiembre de 2014

Vuelta a la rutina

Se acaban las vacaciones y toca de nuevo volver a la rutina, Empiezan los horarios, el no tener mucho tiempo libre, o alargar ese tiempo todo lo que pueda y más.
Este mes ha sido un metafísico de vacaciones. Ningún lugar lejano,  ni demasiado  cercano, tampoco semana en la playa, y menos en la montaña. Y sin embargo han sido unas vacaciones diferentes y muy agradables. Y eso conlleva que no me apetezca mucho empezar a trabajar.
Necesito rutinas, porque eso de no tener horarios, al final me pasa factura. Así que no se si me costaravolver a ponerme las pilas y pillarme el ritmo a eso de estar sujeta tantas horas.
Una semana dura, y espero que no traiga excesivas sorpresas y la pueda llevar lo mejor posible, y no fallar en el intento. Y costará después de tanta desconexion.
Y seguramente cuando empiece a pillarme el ritmo, estaré tan sumergida en la rutina que ya me olvidaré de las vacaciones pasadas ya pensare en las próximas,  y como planearla con tiempo y que no me pille desprevenida. O tal vez hay que dejarque nos sorprendan y dejar de planear tanto las cosas que después nunca a son como las hemos pensado, y eso no quiere decir ni mejor ni peor simplemente diferente.
Buen retornopara todos, y los que pilléis las vacaciones disfrutarlas que se escapan los días casi sin percatarnos.