Y no tengo fuerzas para hacerme entender, buscar el diálogo y llegar a un acuerdo. He gastado tantos esfuerzos en explicaciones innecesarias, y digo innecesarias porque la gente no quería escuchar las. Eran necesarias para mí, importante hacerme entender . Tiempo perdido.
Las explicaciones se le dan a quien las quiere o está receptivo para recibirlas. Siempre pensé que si entendían mi manera de ser o actuar, empatizarian conmigo. Fallé de nuevo en mi posicionamiento y en las conclusiones, no empatizaron, ni entendieron.
La gente camina muy bien con sus zapatos, aunque los lleven llenos de arena que van haciéndoles ampollas a cada paso. Y ni así, les hace ponerse en la piel de quien camina junto a ellos sin protestar.
Hay momentos en que te detiene y decides caminar sólo que mal acompañado, Que es momento de no compartir ni alegrías, ni penas, ni anhelos. Es momento de volverse hermético.
No es miedo, es un cúmulo de sensaciones que te van avisando de lo que ocurre, hasta que al final, el golpe contra la pared te confirma que es el momento.
Así que ahora las explicaciones son conmigo misma. Monto discusiones llenas de monólogos eternos, que ayudan a evaluar días en los que me encantaría poner en fila a más de un@ y decirle cuatro cosas. Pero Después pienso.. . Para Que? Si no entenderán nada. Así que al cruzarmelos , sonrio y a otra cosa mariposa que la vida es muy corta.
viernes, 31 de marzo de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
Lunes
Lunes... el día más temido y más largo de la semana. No nos gusta aunque sea en vacaciones, para eso aún faltan unos meses.
Lunes, este más largo que los demás, con cambio de hora incluido, y con los trastornos que conlleva. Estaremos zombies toda la semana hasta encontrar el equilibrio entre el despertador y nuestro ritmo.
Los lunes no me gustan, y si la semana empezara en domingo o martes, tendría el mismo cariño a esos dias.
Y aquí estoy, sentada, jugueteando con la taza de café. Mirando por la ventana mientras llueve en plena primavera. Imagino que no tengo que ir a trabajar, que sale el sol y no sé cuántas tonterías más de lunes soñador.
Vuelvo a la realidad al mismo tiempo que se acaba el café y de nuevo me pongo en marcha, ordenando mentalmente el trabajo de un lunes que se hará cuesta arriba.
Mientras me visto, intento ponerme la mejor de las sonrisas, si no sale el sol, lo llevaré puesto yo.
Y con buen paso y sin dejar de caminar... empieza un lunes más.
Lunes, este más largo que los demás, con cambio de hora incluido, y con los trastornos que conlleva. Estaremos zombies toda la semana hasta encontrar el equilibrio entre el despertador y nuestro ritmo.
Los lunes no me gustan, y si la semana empezara en domingo o martes, tendría el mismo cariño a esos dias.
Y aquí estoy, sentada, jugueteando con la taza de café. Mirando por la ventana mientras llueve en plena primavera. Imagino que no tengo que ir a trabajar, que sale el sol y no sé cuántas tonterías más de lunes soñador.
Vuelvo a la realidad al mismo tiempo que se acaba el café y de nuevo me pongo en marcha, ordenando mentalmente el trabajo de un lunes que se hará cuesta arriba.
Mientras me visto, intento ponerme la mejor de las sonrisas, si no sale el sol, lo llevaré puesto yo.
Y con buen paso y sin dejar de caminar... empieza un lunes más.
lunes, 20 de marzo de 2017
Hablate
Qué contar? Con quién hablar? Y cada vez te en cierras más en ti mis@. Te vistes la armadura que protege tus sentimientos y te vuelves superficial.
La gente prefiere el aceite, por encima, sin mezclar, sin profundizar. Nos haríamos de abanderar una sinceridad, que no es más que una fachada bien decoradas y con un gusto exquisito, enmarcada.
En el fondo, no queremos oír las verdades, esa no hacen sangrar heridas viejas y nuevas. Preferimos el jabón, esa palmada también en la espalda y cada uno a su casa con sus vergüenzas.
Empezamos a meter todo en el fondo del cajón, a no ser dueños de nuestras decisiones. Actuamos como creemos que seremos mejor aceptados, menos juzgados y mejor consideramos.
Nos convertimos en lo que no queremos ser, una copia mala de nosotros mismos. Vivimos con miedo a desnudez el alma, por temor a que nos dañen, aún a sabiendas que de esta manera nos dañamos a nosotros mismos.
Un día, nos despertaremos y al mirarnos en el espejo, no nos reconoceremos. Será el principio del fin, o el fin para que empiece el principio.
Hablar? Contar? A quién? Comienza contigo mismo, reflexiona, escuchate, hablate y sigue por hacer, set y vivir como tú quieres, no como los demás esperan.
La gente prefiere el aceite, por encima, sin mezclar, sin profundizar. Nos haríamos de abanderar una sinceridad, que no es más que una fachada bien decoradas y con un gusto exquisito, enmarcada.
En el fondo, no queremos oír las verdades, esa no hacen sangrar heridas viejas y nuevas. Preferimos el jabón, esa palmada también en la espalda y cada uno a su casa con sus vergüenzas.
Empezamos a meter todo en el fondo del cajón, a no ser dueños de nuestras decisiones. Actuamos como creemos que seremos mejor aceptados, menos juzgados y mejor consideramos.
Nos convertimos en lo que no queremos ser, una copia mala de nosotros mismos. Vivimos con miedo a desnudez el alma, por temor a que nos dañen, aún a sabiendas que de esta manera nos dañamos a nosotros mismos.
Un día, nos despertaremos y al mirarnos en el espejo, no nos reconoceremos. Será el principio del fin, o el fin para que empiece el principio.
Hablar? Contar? A quién? Comienza contigo mismo, reflexiona, escuchate, hablate y sigue por hacer, set y vivir como tú quieres, no como los demás esperan.
miércoles, 8 de marzo de 2017
Ellas
Acabo de ver que hoy se celebra el día de la mujer trabajadora. Ni lo recordaba. Lo mio, como tantas mujeres, es cada día hasta que me acuesto, y si el cansancio me deja dormir.
La mujer es trabajadora casi desde que nace, es como el aún. Desde la antigüedad, ellas eran las recolectores, y ahora recogen de otra manera.... la ropa, los platos, la casa...
Suena a tópico y espero que cada vez sea menos real, pero trabajamos en casa y fuera de ella.
No necesitamos un día que se haga visible nuestra situación. Las mujeres necesitamos conciliación, el que no se nos eche para atrás por ser mujer y menos aún por tener hijos.
Entramos en la desigualdad de oportunidad, de triunfar en lo que nos gusta, en luchar por lo que queremos. Y si lo hacemos, pagamos un alto precio, muchas veces personal.
Este día se lo quiero dedicar a las madres de antaño, a mi madre, a mi abuela. Mujeres que trabajaban de sol a sol, sacaban a muchos hijos adelante, sin más ayuda que sus manos llenas de callos. Esas mujeres que nos inculcaron que no nos rindamos.
Esas mujeres que nos enseñaron que aunque nunca seríamos como ellos, )podríamos ser mejores y alcanzar las metas.
Esas mujeres que nunca lo tuvieron fácil, que su opinión no era escuchada, que sus inquietudes se fueron apagando, sin poder hacer las realidad en muchos casos. Esas mujeres que nos abrieron el camino, y que en días como hoy debiéramos recordarlas, y a menudo agradecer todos y cada uno de sus esfuerzos. Por ellas.
La mujer es trabajadora casi desde que nace, es como el aún. Desde la antigüedad, ellas eran las recolectores, y ahora recogen de otra manera.... la ropa, los platos, la casa...
Suena a tópico y espero que cada vez sea menos real, pero trabajamos en casa y fuera de ella.
No necesitamos un día que se haga visible nuestra situación. Las mujeres necesitamos conciliación, el que no se nos eche para atrás por ser mujer y menos aún por tener hijos.
Entramos en la desigualdad de oportunidad, de triunfar en lo que nos gusta, en luchar por lo que queremos. Y si lo hacemos, pagamos un alto precio, muchas veces personal.
Este día se lo quiero dedicar a las madres de antaño, a mi madre, a mi abuela. Mujeres que trabajaban de sol a sol, sacaban a muchos hijos adelante, sin más ayuda que sus manos llenas de callos. Esas mujeres que nos inculcaron que no nos rindamos.
Esas mujeres que nos enseñaron que aunque nunca seríamos como ellos, )podríamos ser mejores y alcanzar las metas.
Esas mujeres que nunca lo tuvieron fácil, que su opinión no era escuchada, que sus inquietudes se fueron apagando, sin poder hacer las realidad en muchos casos. Esas mujeres que nos abrieron el camino, y que en días como hoy debiéramos recordarlas, y a menudo agradecer todos y cada uno de sus esfuerzos. Por ellas.
lunes, 6 de marzo de 2017
Ana, presupone.
No te puedes pasar la vida presuponiendo. Ese es el mayor error de las mujeres y de algún hombre también.
Suponemos hasta el día que va a hacer, y zas, el día que parecía lluvioso sale un sol que nos deslumbra.
Lo mismo ocurre con las relaciones humanas, y matizo porque no en sólo las sentimentales actuamos suponiendo. En la amistad nuestra mente juega alguna mala pasada.
Después de esta breve introducción, voy a lo que voy. Mi amiga Ana anda en un mar de dudas con un chico. Esto no es nada anormal siendo mujer, el problema es que es el mismo tío desde hace tiempo.
A mi se me ocurren vente mil consejos que darle, a sabiendas de que pocos va a aplicar, o ninguno. Pues yo tampoco lo haría.
Ana es de esas mujeres que como el chico le entre en la mente, no se lo quitan ni con una buena sesión de piel.
Así que así estamos, ella le lee por la única Red social que el tiene, y su mente se dispara, primero supone que dichos mensajes son indirectas para ella, y acto seguido presupone que dichas palabras tienen otra destinataria. Un día tras otra la misma murga a la hora del café.
Yo, la escucho como escucharía a mi y yo interior, intento ser objetiva, pero me pongo en sus zapatos y estaría presuponiendo día si, día también. Y es que las mujeres somos así.
Ya, os leo el pensamiento, que lo encare directamente y salga de dudas, pues no es tan fácil tal tarea, ya lo ha hecho, según me ha contado, y sus palabras fueron una de cal y otra de arena.... entonces la muchacha que hace? Presuponer
Suponemos hasta el día que va a hacer, y zas, el día que parecía lluvioso sale un sol que nos deslumbra.
Lo mismo ocurre con las relaciones humanas, y matizo porque no en sólo las sentimentales actuamos suponiendo. En la amistad nuestra mente juega alguna mala pasada.
Después de esta breve introducción, voy a lo que voy. Mi amiga Ana anda en un mar de dudas con un chico. Esto no es nada anormal siendo mujer, el problema es que es el mismo tío desde hace tiempo.
A mi se me ocurren vente mil consejos que darle, a sabiendas de que pocos va a aplicar, o ninguno. Pues yo tampoco lo haría.
Ana es de esas mujeres que como el chico le entre en la mente, no se lo quitan ni con una buena sesión de piel.
Así que así estamos, ella le lee por la única Red social que el tiene, y su mente se dispara, primero supone que dichos mensajes son indirectas para ella, y acto seguido presupone que dichas palabras tienen otra destinataria. Un día tras otra la misma murga a la hora del café.
Yo, la escucho como escucharía a mi y yo interior, intento ser objetiva, pero me pongo en sus zapatos y estaría presuponiendo día si, día también. Y es que las mujeres somos así.
Ya, os leo el pensamiento, que lo encare directamente y salga de dudas, pues no es tan fácil tal tarea, ya lo ha hecho, según me ha contado, y sus palabras fueron una de cal y otra de arena.... entonces la muchacha que hace? Presuponer
martes, 21 de febrero de 2017
Felicidades...
Felicitar a alguien, ese es el reto de hoy. Con un pasa un buen día, sería suficiente. En esta ocasión no llega con eso.
Cumplir años es una fecha en nuestro calendario, pero cumplir cuarenta dicen que un antes y un después en nuestras vidas. Tal vez porque es la mitad de lo que vamos a vivir o se supone que viviremos.
Cuarenta no es nada, decía mi abuela con noventa. Todo es cosa de perspectiva. Lo importante es vivir, sea con veinte, cuarenta u ochenta.
Sigo con mi reto, felicitarte a ti, que hoy cumples años. Tenía pensado mil cosas que decirte, y ahora no sé ni por donde empezar.
Querido amigo, felicidades de todo corazón. Tu vete viviendo este año y me vas contando que se siente al cumplir los cuarenta, para que no me pille desprevenida en unos meses.
Lo de la edad es lo de menos, lo que quería decirte es gracias por compartir tu tiempo y tu amistad con para conmigo.
Hace ya de cuatro años que nos conocemos, y lo que empezó como una observación mutua, se ha convertido en una amistad de lazos difíciles de romper.
Me conoces y te conozco, me cuidas y te cuido. Me camas y te calmo, y me espabilar y te espabila. Y mil cosas más.
Te debo un par de tapas y una buena charla, de esas que el tiempo no importa, y poder mirarnos a los ojos mientras las palabras fluyen o simplemente el silencio cuenta los minutos.
No sé qué decirte.... sé feliz, te lo mereces, date una oportunidad a ser tú completo, y que nadie te borre la sonrisa.
Mil gracias por ser amigo mio y dejarme formar parte de tu universo.
Felicidades lince.
Cumplir años es una fecha en nuestro calendario, pero cumplir cuarenta dicen que un antes y un después en nuestras vidas. Tal vez porque es la mitad de lo que vamos a vivir o se supone que viviremos.
Cuarenta no es nada, decía mi abuela con noventa. Todo es cosa de perspectiva. Lo importante es vivir, sea con veinte, cuarenta u ochenta.
Sigo con mi reto, felicitarte a ti, que hoy cumples años. Tenía pensado mil cosas que decirte, y ahora no sé ni por donde empezar.
Querido amigo, felicidades de todo corazón. Tu vete viviendo este año y me vas contando que se siente al cumplir los cuarenta, para que no me pille desprevenida en unos meses.
Lo de la edad es lo de menos, lo que quería decirte es gracias por compartir tu tiempo y tu amistad con para conmigo.
Hace ya de cuatro años que nos conocemos, y lo que empezó como una observación mutua, se ha convertido en una amistad de lazos difíciles de romper.
Me conoces y te conozco, me cuidas y te cuido. Me camas y te calmo, y me espabilar y te espabila. Y mil cosas más.
Te debo un par de tapas y una buena charla, de esas que el tiempo no importa, y poder mirarnos a los ojos mientras las palabras fluyen o simplemente el silencio cuenta los minutos.
No sé qué decirte.... sé feliz, te lo mereces, date una oportunidad a ser tú completo, y que nadie te borre la sonrisa.
Mil gracias por ser amigo mio y dejarme formar parte de tu universo.
Felicidades lince.
domingo, 19 de febrero de 2017
Reencuentros
A veces solo necesitamos el encontrarnos con viejas amistades, para reencontrarnos con nosotros mismos.
Ayer fue una de esas reuniones, que empiezan como un compromiso ineludible, que quisieras decir no y no puedes. En las que te sobran excusas para declinar la invitación y aún así, asistes.
Pues bien, confirmé mi asistencia. Me probé no un par de modelitos, sino que el armario entero. Y al final, lo de siempre, lo práctico, camisa y vaqueros, y un bien tacón. Y como dice la canción..... rimel por aquí, maquíllate... y lista.
Me hubiesen llamado en mitad del camino para decirme que se había cancelado, y creo que bailaría sobre un pie en mitad de la calle.
No hubo esa suerte.
La noche había enfriado el ambiente. Me puse mi mejor sonrisa y allá fui.
Como era de esperar, restaurante de moda, menú degustación, decoración cuidada elegantemente... ya se puede imaginar uno el local.
Sorprendentemente, la comida muy buena y el vino, un tinto de la tierra, espectacular.
Y de repente, aquellas amigas que no podría juntarnos ni la misma bruja piruja, estábamos riendo como hacía más de veinte años, olvidándonos del reloj y uniendo lazos de nuevo.
Y entre vino, confesiones y más de un traje a medida que hicimos, fuimos encontrándonos.
Cuando acabó la velada, sentí esa punzada de añoranza, de lo que vamos dejando por el camino y que volvemos a recoger. Anduve varios metros siguiendo los pasos de mis pensamientos. Sonreía por el encuentro y seguir encontrándose, y por un momento recordé que lo que reencontré esa noche, fue a mi misma.
Ayer fue una de esas reuniones, que empiezan como un compromiso ineludible, que quisieras decir no y no puedes. En las que te sobran excusas para declinar la invitación y aún así, asistes.
Pues bien, confirmé mi asistencia. Me probé no un par de modelitos, sino que el armario entero. Y al final, lo de siempre, lo práctico, camisa y vaqueros, y un bien tacón. Y como dice la canción..... rimel por aquí, maquíllate... y lista.
Me hubiesen llamado en mitad del camino para decirme que se había cancelado, y creo que bailaría sobre un pie en mitad de la calle.
No hubo esa suerte.
La noche había enfriado el ambiente. Me puse mi mejor sonrisa y allá fui.
Como era de esperar, restaurante de moda, menú degustación, decoración cuidada elegantemente... ya se puede imaginar uno el local.
Sorprendentemente, la comida muy buena y el vino, un tinto de la tierra, espectacular.
Y de repente, aquellas amigas que no podría juntarnos ni la misma bruja piruja, estábamos riendo como hacía más de veinte años, olvidándonos del reloj y uniendo lazos de nuevo.
Y entre vino, confesiones y más de un traje a medida que hicimos, fuimos encontrándonos.
Cuando acabó la velada, sentí esa punzada de añoranza, de lo que vamos dejando por el camino y que volvemos a recoger. Anduve varios metros siguiendo los pasos de mis pensamientos. Sonreía por el encuentro y seguir encontrándose, y por un momento recordé que lo que reencontré esa noche, fue a mi misma.
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