Y se te rompe el corazón en mil pedazos. Eso nos ocurre a todos, o nos ha ocurrido o ocurrirá. Y eso es el amor, unas veces, algunas, quien tiene la ocasión de tenerlo para toda la vida. Y otras para un rato. Pero siempre pasa lo mismo, cuando se rompe, una de las partes o las dos según el caso, se queda desolado, triste, incapaz de recomponerse.
Durante un tiempo, cada uno necesita su tiempo de curación y de cicatrización, no ve más allá de los nubarrones que se asoman cada día a su ventana. Y aunque la tormenta bo dura eternamente, ese tiempo, se hace largo y difícilmente se ve el arco iris.
Todo pasa, y algún día el sol brillará y se verá la primavera en su plenitud. Pero el duelo hay que pasarlo, más rápido o más despacio pero pasarlo al fin.
Así que se van recomponiendo los trocitos rotos y esperando que nadie lo vuelva a romper. Juraremos y perjuraremos que no volveremos a sentir, que nadie más nos hará daño. Nos proponemos cerrar el corazón con mil candados y tirar la llave al mar. Y aunque el propósito lo hacemos convencidos de ello, cuando menos lo esperamos, aparece de nuevo esa persona que pone luz, música y armonía a los latidos de nuestro corazón. Volaremos, soñaremos y quien sabe si esta vez el corazón ni se rompe ni lo dañan. Ynos curan todas las cicatrices pasadas ..
El corazón es más fuerte que nosotros mismos y nunca deja de latir hasta que es hora de decir adiós de cuerpo y alma...
jueves, 7 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
El norte
Perdí el norte, y no lo encontré ni mirando al sur. Planee una ruta de la que me alejé una y otra vez. Y ahora en un desolador terreno no veo camino a seguir. Son muchos años siguiendo la ruta que otras personas habían marcado, siguiendo las pisadas que otros habían dejado. Yendo por senderos que esperaban que siguiese, muchas veces sin pensar que camino quería yo, sin anteponer los paisajes que me gustaría ver.
Perdí el norte y sin brújula es más complicado saber donde se haya. Las nubes negras no dejan ver el sol, y tampoco averiguar donde se pone ni despierta al amanecer.
Es momento de sentarse, sacar la mochila de la espalda y vaciarla de pesos innecesarios. De caminar despacio sin prisa y hallar esa ruta que tanto tiempo quise hacer y perdí su sendero.
Nunca es tarde para empezar de nuevo, aunque siempre da miedo el primer paso, lo desconocido. Pero no se debe olvidar que cada etapa del camino nos ofrece cosas nuevas, lo que hace diferente cada viaje es la predisposición del caminante.
Me ato las botas polvorientas, me pongo la mochila más ligera que antes y empiezo a caminar. Al norte,? Al sur? Ya no es importante el lugar, lo fundamental es no quedarse quieto y querer avanzar.
Perdí el norte y sin brújula es más complicado saber donde se haya. Las nubes negras no dejan ver el sol, y tampoco averiguar donde se pone ni despierta al amanecer.
Es momento de sentarse, sacar la mochila de la espalda y vaciarla de pesos innecesarios. De caminar despacio sin prisa y hallar esa ruta que tanto tiempo quise hacer y perdí su sendero.
Nunca es tarde para empezar de nuevo, aunque siempre da miedo el primer paso, lo desconocido. Pero no se debe olvidar que cada etapa del camino nos ofrece cosas nuevas, lo que hace diferente cada viaje es la predisposición del caminante.
Me ato las botas polvorientas, me pongo la mochila más ligera que antes y empiezo a caminar. Al norte,? Al sur? Ya no es importante el lugar, lo fundamental es no quedarse quieto y querer avanzar.
martes, 5 de abril de 2016
De nuevo
De nuevo he vuelto a derramar más de una lágrima. .. no por ti, sino por mi. Por no ser capaz de irme en silencio, y de no volver. Por no ser capaz de seguir avanzando sin esperar nada de los demás.
Me han obligado a mirarme en el espejo, a desnudar el alma y observar como sigues teniendo un hueco en mi piel. Luché por no admitir lo evidente, por seguir con la armadura puesta, pues cuanto más fuerte es ella más frágil es mi ser habitando dentro.
No quiero volver a romperme en pedazos,aunque los pedazos son parte del puzzle de mi cuerpo, sin fragmentos de cada lágrima derramada que me ha ido quebrantando.
Me protejo de nuevo, y sin alejarme ,bajo el cobijo del silencio de gritos que se callan a voces susurradas. Busco ser fuerte, inmune a los dardos que atinan en la diana aunque tiren sin sentido.
De nuevo más de una lágrima he derramado, y no llevaban nombre propio, solo eran restos de lo que yo sé y quiero olvidar.
Me han obligado a mirarme en el espejo, a desnudar el alma y observar como sigues teniendo un hueco en mi piel. Luché por no admitir lo evidente, por seguir con la armadura puesta, pues cuanto más fuerte es ella más frágil es mi ser habitando dentro.
No quiero volver a romperme en pedazos,aunque los pedazos son parte del puzzle de mi cuerpo, sin fragmentos de cada lágrima derramada que me ha ido quebrantando.
Me protejo de nuevo, y sin alejarme ,bajo el cobijo del silencio de gritos que se callan a voces susurradas. Busco ser fuerte, inmune a los dardos que atinan en la diana aunque tiren sin sentido.
De nuevo más de una lágrima he derramado, y no llevaban nombre propio, solo eran restos de lo que yo sé y quiero olvidar.
lunes, 4 de abril de 2016
Autismo
Un día de estos se celebraba el día del autismo. Aunque no soy mucho de reivindicar días de esto y de lo otro, haré una excepción.
Cada vez conozco más casos de familias con casos de niños con este síndrome. Y digo síndrome, porque no es una enfermedad, porque no sé puede curar, se puede ayudar a que mejoren. No soy doctora en la materia y tampoco quiero meterme mucho en el tema,pues me faltan conocimientos y mis limitaciones son muchas. Pero hablo de ello porque me toca muy de cerca.
Mi primer contacto con un niño autista, fue hace unos años, el hijo de un familiar cercano. Siempre me pareció un niño diferente, y cuando digo diferente no me refiero a raro. Era y es un niño, con unos dotes para la música fuera de lo común. Con dos años y poco, reproducía melodías de sus dibujos en el piano de juguete. A mi me sorprendía porque casi no hablaba. Al principio sus padres decían que era un niño que iba por libre. Y a mi me parecía un niño adorable, aunque le costaba relacionarse con otros niños, jugaba solo, y siempre como referencia papa o mama.
Pasé con ellos casi dos semanas. Y cuando ibamos en coche a algún lugar, yo le tocaba la mano, y el me la rechazaba, una y otra vez. Me gusta darle a los niños la mano, porque transmiten muchas cosas, pero a el no le gustaba demasiado. Cuento esto, porque es un niño no excesivamente afectivo y más con los extraños o gente que no está muy a menudo en su entorno. Pasaron los días y una vez dando un paseo, sin esperar me lo me agarró la mano, y yo sentí una enorme alegría. A lo mejor soy una sentimental, pero me sentí feliz. He de decir que en aquel momento no sus padres no sabían o todavía no estaba diagnosticado como autista.
Pasaron mis días con ellos y empecé a mirar con sus ojos, con esos ojos de gran inocencia que se maravillaban con cosas simples, es que ellos tienen una enorme sensibilidad que las demás personas vamos olvidando o no llegamos a tener.
El día de mi marcha, a punto de cerrar las maletas,su madre le dijo que ya me iba, y él se acercó corriendo dándome un enorme abrazo. Ese gesto lo guardo como un recuerdo imborrable en mi memoria, y lo recupero cada vez que le veo. A lo mejor él no se acuerda pero para mi es un gran tesoro.
Ya han pasado unos años desde entonces, y sigue sin hablar mucho,pero sigue siendo tan especial como entonces. Sus padres a base de terapias, que debo decir que no son batatas, van logrando algunos avances, que a simple vista son pequeños aunque en él son verdaderos logros.
Cuento esto, porque somos unos grandes desconocedores del autismo, lo vemos como algo lejano, pero nos puede tocar a cualquiera y no está de más que pongamos un poco el punto de atención en algo que cada vez hay más casos y menos ayudas para las familias. Porque necesitan cuidados, atenciones y terapias., que en muchos casos suponen un desembolso económico que es difícil hacerles frente.
Y después de esto, decir que son niños especiales, y digo especiales en el mejor sentido de la palabra, con una sensibilidad única, que no son maleducados porque no nos miran cuando les hablamos y tampoco viven en otro muno, viven en el suyo y como ellos lo entienden aunque les cueste transmitirlo y comunicarse con los demás.
Y dicho esto.... siempre que puedo le doy un abrazo y le cojo la mano, aunque alguna vez me la rechace.
Cada vez conozco más casos de familias con casos de niños con este síndrome. Y digo síndrome, porque no es una enfermedad, porque no sé puede curar, se puede ayudar a que mejoren. No soy doctora en la materia y tampoco quiero meterme mucho en el tema,pues me faltan conocimientos y mis limitaciones son muchas. Pero hablo de ello porque me toca muy de cerca.
Mi primer contacto con un niño autista, fue hace unos años, el hijo de un familiar cercano. Siempre me pareció un niño diferente, y cuando digo diferente no me refiero a raro. Era y es un niño, con unos dotes para la música fuera de lo común. Con dos años y poco, reproducía melodías de sus dibujos en el piano de juguete. A mi me sorprendía porque casi no hablaba. Al principio sus padres decían que era un niño que iba por libre. Y a mi me parecía un niño adorable, aunque le costaba relacionarse con otros niños, jugaba solo, y siempre como referencia papa o mama.
Pasé con ellos casi dos semanas. Y cuando ibamos en coche a algún lugar, yo le tocaba la mano, y el me la rechazaba, una y otra vez. Me gusta darle a los niños la mano, porque transmiten muchas cosas, pero a el no le gustaba demasiado. Cuento esto, porque es un niño no excesivamente afectivo y más con los extraños o gente que no está muy a menudo en su entorno. Pasaron los días y una vez dando un paseo, sin esperar me lo me agarró la mano, y yo sentí una enorme alegría. A lo mejor soy una sentimental, pero me sentí feliz. He de decir que en aquel momento no sus padres no sabían o todavía no estaba diagnosticado como autista.
Pasaron mis días con ellos y empecé a mirar con sus ojos, con esos ojos de gran inocencia que se maravillaban con cosas simples, es que ellos tienen una enorme sensibilidad que las demás personas vamos olvidando o no llegamos a tener.
El día de mi marcha, a punto de cerrar las maletas,su madre le dijo que ya me iba, y él se acercó corriendo dándome un enorme abrazo. Ese gesto lo guardo como un recuerdo imborrable en mi memoria, y lo recupero cada vez que le veo. A lo mejor él no se acuerda pero para mi es un gran tesoro.
Ya han pasado unos años desde entonces, y sigue sin hablar mucho,pero sigue siendo tan especial como entonces. Sus padres a base de terapias, que debo decir que no son batatas, van logrando algunos avances, que a simple vista son pequeños aunque en él son verdaderos logros.
Cuento esto, porque somos unos grandes desconocedores del autismo, lo vemos como algo lejano, pero nos puede tocar a cualquiera y no está de más que pongamos un poco el punto de atención en algo que cada vez hay más casos y menos ayudas para las familias. Porque necesitan cuidados, atenciones y terapias., que en muchos casos suponen un desembolso económico que es difícil hacerles frente.
Y después de esto, decir que son niños especiales, y digo especiales en el mejor sentido de la palabra, con una sensibilidad única, que no son maleducados porque no nos miran cuando les hablamos y tampoco viven en otro muno, viven en el suyo y como ellos lo entienden aunque les cueste transmitirlo y comunicarse con los demás.
Y dicho esto.... siempre que puedo le doy un abrazo y le cojo la mano, aunque alguna vez me la rechace.
domingo, 3 de abril de 2016
Soledad
Y la soledad te ahoga sin dejarte respirar. Te aprieta la garganta sin dejarte gritar. Te aprisiona, te inunda, te ciega y no te deja pensar. Es una sensación de encierro sin salida, sin escapatoria y de soledad absolutamente triste.
Sólo cuando respiras tranquilo, te abandonas a ella y empiezas a entenderla y convivir con ella,vuelve la serenidad. En ese instante te sientes etéreo, ligero y flotas. Pierdes la noción del tiempo y tienes otra perspectiva de la realidad. Las piezas se encajan y ves el laberinto desde otro punto. Ya no es tan oscuro, ni tan enrevesado, tiene trampas pero también salidas. Todo se ve diferente.
La soledad no es más que el reflejo de nuestras inquietudes, de nuestros miedos, de nuestros sueños ahogados y enterrados. Es una soledad interior, difícil de explicar y que sólo la entiende quien la haya sufrido en algún momento. Te pierdes en que te entienda!antes, cosa que jamás ocurrirá, intentas que te ayuden a salir de ella, olvidando que solo tu eres capaz, que la salida está en tus manos, y solamente en ti.
Ha venido la soledad de nuevo a visitarme, esta vez con más fuerza me ha apretado, hasta dejarme sin respiración, y en ese momento de desvanecimiento es cuando más sentido de lo que estaba ocurriendo he tenido. Por fin no he sentido miedo, y he pedido a la soledad que me acompañará, ya no como opresora, sino compañera del nuevo viaje que voy a comenzar.
Sólo cuando respiras tranquilo, te abandonas a ella y empiezas a entenderla y convivir con ella,vuelve la serenidad. En ese instante te sientes etéreo, ligero y flotas. Pierdes la noción del tiempo y tienes otra perspectiva de la realidad. Las piezas se encajan y ves el laberinto desde otro punto. Ya no es tan oscuro, ni tan enrevesado, tiene trampas pero también salidas. Todo se ve diferente.
La soledad no es más que el reflejo de nuestras inquietudes, de nuestros miedos, de nuestros sueños ahogados y enterrados. Es una soledad interior, difícil de explicar y que sólo la entiende quien la haya sufrido en algún momento. Te pierdes en que te entienda!antes, cosa que jamás ocurrirá, intentas que te ayuden a salir de ella, olvidando que solo tu eres capaz, que la salida está en tus manos, y solamente en ti.
Ha venido la soledad de nuevo a visitarme, esta vez con más fuerza me ha apretado, hasta dejarme sin respiración, y en ese momento de desvanecimiento es cuando más sentido de lo que estaba ocurriendo he tenido. Por fin no he sentido miedo, y he pedido a la soledad que me acompañará, ya no como opresora, sino compañera del nuevo viaje que voy a comenzar.
sábado, 2 de abril de 2016
Querido. Cartas por escribir
Querido...
La libertad que da que para quien van dirigidas las letras que escriba no sean leídas, ayuda decir lo que quieres sin miedo a una respuesta. Aunque reconozco que a veces anhelo esa misiva de respuesta en la que me digan si estoy equivocada o en lo cierto.
Cada día tengo la certeza de que mis cartas, esas cartas que desearía enviar y no envío, que publico casi temerosa, no son leídas por su destinatari@. Y no las mando por correo aunque tenga la dirección de a quien van dirigidas. Así que aquí estoy, un sábado más dirigiendo mis pensamientos con la esperanza de que lleguen a puerto.
Así son mis días, callando lo que siento, no exteriorizando lo que deseo y mordiendo cada latido con rabia porque late por lo que no debiera.
Me callo los ue quiero gritar. Ni susurro lo que no puedo callar , simplemente lo guardo en el fondo de mi corazón con mil candados de diferentes llaves.
No puede ser, no es el momento, puede ya haber otro o si la hay, no lo sé y prefiero no saber. Y pasan los días, y envejezco un poco más por dejar ir lo que quiero por no volar tras él.
Espero el momento, en que la vida me devuelva parte de esa paciencia invertida, de esos desvelos de silencio lleno de voces retumban do por dentro. Deseo que algún día, pueda mirarte a los ojos y decir, ya estoy aquí, caminaremos juntos. Y mientras tanto, me como las uñas, te miro de reojo cuando no me ves, te leo cuando no escribes y te siento a cada instante...
Querido... mis letras no son más que letras de una musa en discontinuo desespero por no tener lo que quiere en decremento de lo correcto.
Algún día me reiré de todo esto, o sonreiré recordando lo, o tal vez forme parte de un capítulo que a pesar del tiempo sigue abierto....
La libertad que da que para quien van dirigidas las letras que escriba no sean leídas, ayuda decir lo que quieres sin miedo a una respuesta. Aunque reconozco que a veces anhelo esa misiva de respuesta en la que me digan si estoy equivocada o en lo cierto.
Cada día tengo la certeza de que mis cartas, esas cartas que desearía enviar y no envío, que publico casi temerosa, no son leídas por su destinatari@. Y no las mando por correo aunque tenga la dirección de a quien van dirigidas. Así que aquí estoy, un sábado más dirigiendo mis pensamientos con la esperanza de que lleguen a puerto.
Así son mis días, callando lo que siento, no exteriorizando lo que deseo y mordiendo cada latido con rabia porque late por lo que no debiera.
Me callo los ue quiero gritar. Ni susurro lo que no puedo callar , simplemente lo guardo en el fondo de mi corazón con mil candados de diferentes llaves.
No puede ser, no es el momento, puede ya haber otro o si la hay, no lo sé y prefiero no saber. Y pasan los días, y envejezco un poco más por dejar ir lo que quiero por no volar tras él.
Espero el momento, en que la vida me devuelva parte de esa paciencia invertida, de esos desvelos de silencio lleno de voces retumban do por dentro. Deseo que algún día, pueda mirarte a los ojos y decir, ya estoy aquí, caminaremos juntos. Y mientras tanto, me como las uñas, te miro de reojo cuando no me ves, te leo cuando no escribes y te siento a cada instante...
Querido... mis letras no son más que letras de una musa en discontinuo desespero por no tener lo que quiere en decremento de lo correcto.
Algún día me reiré de todo esto, o sonreiré recordando lo, o tal vez forme parte de un capítulo que a pesar del tiempo sigue abierto....
viernes, 1 de abril de 2016
Prejuzgar
Que fácil es opinar sin saber. Cada vez más percibo que las personas presuponemos, y digo nos, porque todos sin excepción lo hemos hecho en algún momento. Prejuzgamos con facilidad y Presuponemos bajo nuestros criterios y según nuestra visión. Y todo ello muchas veces nos lleva a la frustración o a hacer juicios equivocados.
Os contaré una historia; había una pareja que vivía en un segundo. Cuando estaban en el salón, la mujer miraba por la ventana y le decía al marido, siempre el mismo comentario sobre la ropa tendida de la vecina. Que si las sabanas parecían sucias, que la ropa blanca tenía un coloro grisáceo. Así durante algún tiempo. Un día la señora miró por la ventana y con aire de satisfacción le dijo a su marido; parece que alguien le ha dicho a la vecina lo de la ropa. Su esposo la miró y solo dijo. Cansado de oirte w limpiado los cristales de nuestra casa, que eran lo que realmente estaban sucios.
Después de esto cada uno que saque sus propias conclusiones. Y añado, cuando no sepas algo, no imagines, pregunta o cerciorate antes de opinar a la ligera.
En este mundo hay más detrás de los que se ve a simple vista. Y el no saber o no querer saber nos hace presuponer lo que no es.
Ni el chico del quinto sale todos los días de marcha por verle salir las diez de casa y volver a las siete, a lo mejor se va al hospital a cuidar personas. Pero lo fácil es el pensamiento hacia lo malo. Ni la chica que esta cenando con aquel señor , se ha ligado a un viejo, a lo mejor es que ha salido a cenar con su padre. O tal vez alguien no te llama porque si que está ocupado. O el me gusta de Facebook que le han dado, no es que esté interesado en ella, a lo mejor solo le gustó lo que puso. O esa chica con pelo rosa e una despreocupada, simplemente le gusta ese color... o esa persona que lleva la camisa manchada es un poco cochina, a lo mejor le acaba de caer café en la cafetería de la esquina... o esa amiga no te saludo por la calle, no por no hablarte , tal vez porque ni te vio...
Pensadlo antes de sacar conclusiones precipitadas, porque a nosotros tampoco nos gusta que nos juzguen a la ligera. No hay que hacer lo ue no queremos que nos hagan, es solo mi humilde opino , nada más.
Os contaré una historia; había una pareja que vivía en un segundo. Cuando estaban en el salón, la mujer miraba por la ventana y le decía al marido, siempre el mismo comentario sobre la ropa tendida de la vecina. Que si las sabanas parecían sucias, que la ropa blanca tenía un coloro grisáceo. Así durante algún tiempo. Un día la señora miró por la ventana y con aire de satisfacción le dijo a su marido; parece que alguien le ha dicho a la vecina lo de la ropa. Su esposo la miró y solo dijo. Cansado de oirte w limpiado los cristales de nuestra casa, que eran lo que realmente estaban sucios.
Después de esto cada uno que saque sus propias conclusiones. Y añado, cuando no sepas algo, no imagines, pregunta o cerciorate antes de opinar a la ligera.
En este mundo hay más detrás de los que se ve a simple vista. Y el no saber o no querer saber nos hace presuponer lo que no es.
Ni el chico del quinto sale todos los días de marcha por verle salir las diez de casa y volver a las siete, a lo mejor se va al hospital a cuidar personas. Pero lo fácil es el pensamiento hacia lo malo. Ni la chica que esta cenando con aquel señor , se ha ligado a un viejo, a lo mejor es que ha salido a cenar con su padre. O tal vez alguien no te llama porque si que está ocupado. O el me gusta de Facebook que le han dado, no es que esté interesado en ella, a lo mejor solo le gustó lo que puso. O esa chica con pelo rosa e una despreocupada, simplemente le gusta ese color... o esa persona que lleva la camisa manchada es un poco cochina, a lo mejor le acaba de caer café en la cafetería de la esquina... o esa amiga no te saludo por la calle, no por no hablarte , tal vez porque ni te vio...
Pensadlo antes de sacar conclusiones precipitadas, porque a nosotros tampoco nos gusta que nos juzguen a la ligera. No hay que hacer lo ue no queremos que nos hagan, es solo mi humilde opino , nada más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






