Cerrar puertas... ? Es algo que nunca he sabido muy bien como hacerlo. Yo soy, más bien era, de esas personas que siempre las dejaba entreabiertas por si las moscas. Pero con el tiempo, ves que lo único que lo único que entra ea corriente y pillas algún que otro resfriado. Y después de alguna fiebre es cuando percibes que es hora de cerrarlas.
Me han cerrado más de una en las narices, con su respectivo portazo, y aun así no aprendía la lección. Quien se va sin echarlo viene sin llamarlo, así que si se quiere ir, para que dejar la puerta abierta para su vuelta. Que se quede fuera que es lo que ha elegido.
De un tiempo a esta parte, he cerrado más de una que había dejado abierta, no sé si por la esperanza que vinieran con una disculpa en la mano, o porque no sabía cómo cerrarlas sin hacer ruido y sin que me doliera pasar la llave. Lo difícil es darte cuenta que eres la única que espera mirando la puerta, que los demás se van son mirar atrás, y ahí comprendes que debes cerrarlas y seguir viviendo sin esperar nada más.
Otra cosa es aprender a abrir las correctas, eso estoy segura que nunca aprenderé, y no creo que sea por falta de criterio, sino porque desde fuera todas parecen bonitas y no se puede ver bien los fantasmasy demonios escondidos detrás de ellas.
Seguiré abriéndolas, porque eso forma parte del aprendizaje de la vida, acertar, equivicarse y aprender.
Cada puerta abre y cierra una historia, y dejarla abierta a medias es solo una manera de no avanzar y desear que ocurra algo que puede nunca vaya a pasar.
jueves, 31 de marzo de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
Mirar con los ojos
Tendemos a juzgar a los demás a través de nuestros propios ojos y eso nos lleva a no conocerlos realmente. Deberíamos quitarnos nuestras gafas y ponernos las de ellos, y mirar con el color de sus ojos y así nos resultaría más fácil ver los que ellos ven.
Preferimos buscar explicación a sus actos colocados en nuestro pedestal de la verdad, y olvidamos que no hay verdad absoluta, sino circunstancial.
Y es que no nos gusta que nos juzguen a Buenas y a primeras, y menos aún sin conocer nuestra problemática personal, y sin embargo lo hacemos nosotros mismos con referencia a otras personas.
Cada uno, tiene unos ojos, y con un color característico, y con una tolerancia a la luz y a lo bello y feo que nos rodea. Y aunque miramos lo mismo, cada uno aprecia diferentes matices en las cosas. Y no por ello uno ve más que otro o ve mejor.
No me pongo en los zapatos de los demás, una de las razones porque nunca me sientan como a ellos. Y tampoco presto los mios, una de las razones es que uso tacones muy altos y no todos se desenvuelven con soltura cuando se los ponen. He optado por intentar ver lo que los demás ven, y así es más fácil entender les a ellos y a sus acciones.
Y al mirar de esa manera he descubierto nuevas cosas que estaban ahí y que me habían pasado inadvertidas todo este tiempo. Hoy he mirado a través de unos ojos azules, que tanto tiempo me insistía en que dejará de ver con los mios marrones por un instante. Y he visto más claro muchas cosas que no apreciaba, he visto el arco iris, y hasta el cielo más claro y más azul. Y es que es un esfuerzo que merece la pena, y tiene pequeñas recompensas, como entender a quien te importa y que tantas veces te ja enseñado las fotografías de lo que sus ojos ven y no percibía más que sombras desdibujadas.
Y tú, has mirado con mis ojos?
Preferimos buscar explicación a sus actos colocados en nuestro pedestal de la verdad, y olvidamos que no hay verdad absoluta, sino circunstancial.
Y es que no nos gusta que nos juzguen a Buenas y a primeras, y menos aún sin conocer nuestra problemática personal, y sin embargo lo hacemos nosotros mismos con referencia a otras personas.
Cada uno, tiene unos ojos, y con un color característico, y con una tolerancia a la luz y a lo bello y feo que nos rodea. Y aunque miramos lo mismo, cada uno aprecia diferentes matices en las cosas. Y no por ello uno ve más que otro o ve mejor.
No me pongo en los zapatos de los demás, una de las razones porque nunca me sientan como a ellos. Y tampoco presto los mios, una de las razones es que uso tacones muy altos y no todos se desenvuelven con soltura cuando se los ponen. He optado por intentar ver lo que los demás ven, y así es más fácil entender les a ellos y a sus acciones.
Y al mirar de esa manera he descubierto nuevas cosas que estaban ahí y que me habían pasado inadvertidas todo este tiempo. Hoy he mirado a través de unos ojos azules, que tanto tiempo me insistía en que dejará de ver con los mios marrones por un instante. Y he visto más claro muchas cosas que no apreciaba, he visto el arco iris, y hasta el cielo más claro y más azul. Y es que es un esfuerzo que merece la pena, y tiene pequeñas recompensas, como entender a quien te importa y que tantas veces te ja enseñado las fotografías de lo que sus ojos ven y no percibía más que sombras desdibujadas.
Y tú, has mirado con mis ojos?
martes, 29 de marzo de 2016
Nueva batalla
Y ella llegó, como siempre y me desplazó una vez más. La primera no me la esperaba, jugó sucio, con la comprensión como bandera blanca, mientras tramaba en silencio la estrategia en el campo de batalla. Y mientras firmaba la adhesión de paz, sus tropas invadieron el terreno sin defender que había dejado por la inocencia de la confianza.
Perdí, no luché. Me retiré con honor y sin albergar venganza en mi siguiente campaña.
Los años pasaron y conquisté otros mundos, nuevos paraísos y algún infierno,y esperando algún día una carta de admisión de los cargos que en su día no fueron imputados y que sabíamos de su existencia. Llegó dicha misiva, pidiendo perdón, por los actos de otros, por los de ella, firmada y escrita por el coronel. Y desconfiada esta vez de las buenas palabras, esperé la cuarentena oportuna antes de aceptar las disculpas y compensaciones adecuadas.
Cuando la tregua estuvo servida y la paz parecía reinar, de nuevo ella, sigilosa y meditando cada movimiento volvió a aparecer. Que oportuna como siempre su presencia. Me hizo sospechar que tendía espías bajo mis filas, y le informaban de cada uno de los logros en mis tierras.
No alcanzo a pensar que le mueve a una nueva ofensiva, aunque creo que el rencor que yo no albergo se lo llevó ella en sus entrañas. Y de nuevo ha trazado un plan en el campo de batalla, una guerra que no quiero disputar. Así que me retiro de dicha lucha, y con dolor expulso de mis dominios a todo aquel, que ha pertenecido a sus líneas de ataque y ofensiva, incluido, al coronel arrepentido , que una vez más ha caído rendido ante las buenas artes guerreras de su gran opresora.
Cierro fronteras, sin levantar muros, pero las cuales hay ciertos soldados que nunca más podrán atravesar.
Perdí, no luché. Me retiré con honor y sin albergar venganza en mi siguiente campaña.
Los años pasaron y conquisté otros mundos, nuevos paraísos y algún infierno,y esperando algún día una carta de admisión de los cargos que en su día no fueron imputados y que sabíamos de su existencia. Llegó dicha misiva, pidiendo perdón, por los actos de otros, por los de ella, firmada y escrita por el coronel. Y desconfiada esta vez de las buenas palabras, esperé la cuarentena oportuna antes de aceptar las disculpas y compensaciones adecuadas.
Cuando la tregua estuvo servida y la paz parecía reinar, de nuevo ella, sigilosa y meditando cada movimiento volvió a aparecer. Que oportuna como siempre su presencia. Me hizo sospechar que tendía espías bajo mis filas, y le informaban de cada uno de los logros en mis tierras.
No alcanzo a pensar que le mueve a una nueva ofensiva, aunque creo que el rencor que yo no albergo se lo llevó ella en sus entrañas. Y de nuevo ha trazado un plan en el campo de batalla, una guerra que no quiero disputar. Así que me retiro de dicha lucha, y con dolor expulso de mis dominios a todo aquel, que ha pertenecido a sus líneas de ataque y ofensiva, incluido, al coronel arrepentido , que una vez más ha caído rendido ante las buenas artes guerreras de su gran opresora.
Cierro fronteras, sin levantar muros, pero las cuales hay ciertos soldados que nunca más podrán atravesar.
lunes, 28 de marzo de 2016
Mientras escribo
Mientras escribo, pienso en ti que me lees, o que jamás me leerás. Desnudo el alma en cada letra, en cada frase me quito un poco de ropa, sabiendo que me observas sin decir nada.
Me gustaría mirarte a los ojos, sabiendo tu silencio, e ir narrandote sin prisa cada uno de mis miedos, de mis temores, de mis anhelos. Te veo sentado, siguiendo con maestría cada parpadeo, cada instante en el que tomó aliento para seguir, cada gesto involuntario, que complementan mis palabras.
Mientras escribo, te veo leyéndome, en ese paréntesis de tus trabajos ante el ordenador, o en el café del bar de carretera en el que te has parado para hacer un descanso. Te imagino en esa noche de soledad, rebuscando entre mis letras alguna pista de como estoy o me encuentro.
Mientras escribo, intento intuir tus reacciones ante mis pensamientos, cuando frunces el ceño porque crees que pierdo el tiempo, en lugar de luchar por mis sueños. Cuando sonríes porque me imaginas haciendo lo que describo, o mordientote el labio cuando do no alcanzas a descifrar me.
Mientras escribo,me gustaría la teletranspotacion para hallar me frente a ti, y que me preguntarás esos puntos suspensivos, esas líneas torcidas , y esas partes de mis letras de las que quieres saber más.
Mientras escribo te imagino a ti que me lees o no....
Me gustaría mirarte a los ojos, sabiendo tu silencio, e ir narrandote sin prisa cada uno de mis miedos, de mis temores, de mis anhelos. Te veo sentado, siguiendo con maestría cada parpadeo, cada instante en el que tomó aliento para seguir, cada gesto involuntario, que complementan mis palabras.
Mientras escribo, te veo leyéndome, en ese paréntesis de tus trabajos ante el ordenador, o en el café del bar de carretera en el que te has parado para hacer un descanso. Te imagino en esa noche de soledad, rebuscando entre mis letras alguna pista de como estoy o me encuentro.
Mientras escribo, intento intuir tus reacciones ante mis pensamientos, cuando frunces el ceño porque crees que pierdo el tiempo, en lugar de luchar por mis sueños. Cuando sonríes porque me imaginas haciendo lo que describo, o mordientote el labio cuando do no alcanzas a descifrar me.
Mientras escribo,me gustaría la teletranspotacion para hallar me frente a ti, y que me preguntarás esos puntos suspensivos, esas líneas torcidas , y esas partes de mis letras de las que quieres saber más.
Mientras escribo te imagino a ti que me lees o no....
domingo, 27 de marzo de 2016
Confianza
La confianza, ese frágil elemento de nuestra vida que cuidamos con esmero y que un instante puede resquebrajarse. Es delicada y al mismo tiempo fuerte. La confianza empieza por nosotros mismos, que la reservamos para entregarla a quien creemos que no nos traicionará. La otorgamos con reservas, con miedos, pero una vez dada, es casi ciega. Lo que ocurre es que se rompe cuando alguien juega con ella, o sin jugar se le cae y crea una fisura que aunque parezca mínima siempre deja rastro en el tiempo.
Me cuesta confiar, abrirme, en enegar mis miedos. A veces soy excesivamente reservada, y cuando me abro, y cuento, primero con timidez y luego poco a poco con más soltura, es porque se ha creado un vínculo con esa persona. Por ello no confío de buenas a primeras, y todo ella lleva un proceso largo. Y con el tiempo, dicha confianza se ve vulnerada, me crea frustración, soledad y una cierta rabia por confiar en quien no supo valorar mi desnudo. Ya sé que somos personas y eso es cometer errores, y viene en nuestro adn, pero hay errores de los que se pueden pedir perdón, ha lar de los ue ha pasado e intentar solventarlo, aunque las cosas no vuelvan a ser igual. Lo que más duele, no es la traición en si, sino la falta de empatia y la falta de humildad para decir lo siento, perdona.
No es sólo confianza, es la forma de actuar cuando por el motivo que sea, se rompe o se aja, o simplemente hay una ligera fisura... La mejor forma de actuar es ser con los demás como quieres que sean contigo....
Me cuesta confiar, abrirme, en enegar mis miedos. A veces soy excesivamente reservada, y cuando me abro, y cuento, primero con timidez y luego poco a poco con más soltura, es porque se ha creado un vínculo con esa persona. Por ello no confío de buenas a primeras, y todo ella lleva un proceso largo. Y con el tiempo, dicha confianza se ve vulnerada, me crea frustración, soledad y una cierta rabia por confiar en quien no supo valorar mi desnudo. Ya sé que somos personas y eso es cometer errores, y viene en nuestro adn, pero hay errores de los que se pueden pedir perdón, ha lar de los ue ha pasado e intentar solventarlo, aunque las cosas no vuelvan a ser igual. Lo que más duele, no es la traición en si, sino la falta de empatia y la falta de humildad para decir lo siento, perdona.
No es sólo confianza, es la forma de actuar cuando por el motivo que sea, se rompe o se aja, o simplemente hay una ligera fisura... La mejor forma de actuar es ser con los demás como quieres que sean contigo....
sábado, 26 de marzo de 2016
Querido... tú. Cartas por escribir
Querido ...
No necesito decir tu nombre porque sabes quien eres, si es que me lees o leerás algún día. Fuiste la persona adecuada en el momento equivocado. Llegaste a mi vida cuando creía tener todo controlado. Me descolocas te los muebles y el piso entero. Te fuiste primero como el que abandona el barco para volver a subirse en el próximo puerto. Perdí la cuenta de las veces que te bajaste y volviste a subir, pero jamás se me olvidará la última vez, que tras aparecer te tiraste al mar sin decir adiós y tw perdiste nadando en el inmenso mar.
No fuiste tú, fui yo quien te obligó a irte sin flotador, aunque la sensación de decepcion y frustración me la quedé yo. Me equivoqué y lo reconozco. Y optaste por la manera más drástica de marcharte.
Ahora, en la proa del barco, mirando las olas, desearía ese adiós de otra manera, pero no se puede volver atrás, solo nos queda,si alguna vez decides subir aunque solo sea para tomar un vino surcarcando el mar, las cosas sean diferentes, más tranquilas y sin reproches.
No se puede aplacar lo que una parte siente, solo entender lo que la otra, por el motivo que fuese, ha dejado de sentir. Y con el tiempo, con el paso de los días, volver a colocar los muebles y que nadie los vuelva a descolocar de esa manera.
Fuiste y eres la persona correcta en el momento inoportuno, y quien sabe si se volverá a dar la oportunidad. Lo único que queda es haber sentido fuego que nunca se podrá apagar.
No necesito decir tu nombre porque sabes quien eres, si es que me lees o leerás algún día. Fuiste la persona adecuada en el momento equivocado. Llegaste a mi vida cuando creía tener todo controlado. Me descolocas te los muebles y el piso entero. Te fuiste primero como el que abandona el barco para volver a subirse en el próximo puerto. Perdí la cuenta de las veces que te bajaste y volviste a subir, pero jamás se me olvidará la última vez, que tras aparecer te tiraste al mar sin decir adiós y tw perdiste nadando en el inmenso mar.
No fuiste tú, fui yo quien te obligó a irte sin flotador, aunque la sensación de decepcion y frustración me la quedé yo. Me equivoqué y lo reconozco. Y optaste por la manera más drástica de marcharte.
Ahora, en la proa del barco, mirando las olas, desearía ese adiós de otra manera, pero no se puede volver atrás, solo nos queda,si alguna vez decides subir aunque solo sea para tomar un vino surcarcando el mar, las cosas sean diferentes, más tranquilas y sin reproches.
No se puede aplacar lo que una parte siente, solo entender lo que la otra, por el motivo que fuese, ha dejado de sentir. Y con el tiempo, con el paso de los días, volver a colocar los muebles y que nadie los vuelva a descolocar de esa manera.
Fuiste y eres la persona correcta en el momento inoportuno, y quien sabe si se volverá a dar la oportunidad. Lo único que queda es haber sentido fuego que nunca se podrá apagar.
viernes, 25 de marzo de 2016
Penitentes
Ya llegó la Semana Santa. Muchos penitentes arrastran las cadenas de sueños que no han cumplido. Caminan lento, con pasos dubitativos, son saber hacia donde ni como. Son almas en pena, no sólo en estas fechas , sino todo el año. Son fáciles de reconocer, porque cada día son más, como una epidemia se extienden, e intentan conseguir más adeptos en su penitencia para no sentir el frío de la soledad.
Los penitentes de esta clase, no visten harapos, ni van despeinado, no tampoco sucios. Todas las miserias las llevan por dentro, evitan que se vean a simple vista. Caminan torpes y es cuando sospechas de las cadenas que arrastran. A primeras parecen seguros, autosuficientes, y con un punto de arrogancia en su proceder. Les encanta dar consejos, sentirse superiores, y hasta un poco centro de atención. Pero todo ello no es más que una burda maniobra para no soltar cadenas, seguir llevando el lastre que les impide ser felices.
No es miedo, a realizar sus sueños. Tampoco es falta de oportunidad, en muchos casos es comodidad y convencimiento de que hacen lo mejor.
Penitentes, cautivos, presos de sus propios límites que se crean ellos solos , por no arriesgar. Y viven en una semana santa de crucifixión constante.
Si te cruzas con uno, escapa, tienen la facilidad de encadenarte a su propia condena de la que es difícil escapar.
Los penitentes de esta clase, no visten harapos, ni van despeinado, no tampoco sucios. Todas las miserias las llevan por dentro, evitan que se vean a simple vista. Caminan torpes y es cuando sospechas de las cadenas que arrastran. A primeras parecen seguros, autosuficientes, y con un punto de arrogancia en su proceder. Les encanta dar consejos, sentirse superiores, y hasta un poco centro de atención. Pero todo ello no es más que una burda maniobra para no soltar cadenas, seguir llevando el lastre que les impide ser felices.
No es miedo, a realizar sus sueños. Tampoco es falta de oportunidad, en muchos casos es comodidad y convencimiento de que hacen lo mejor.
Penitentes, cautivos, presos de sus propios límites que se crean ellos solos , por no arriesgar. Y viven en una semana santa de crucifixión constante.
Si te cruzas con uno, escapa, tienen la facilidad de encadenarte a su propia condena de la que es difícil escapar.
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