Toda historia empieza igual, chica conoce chico, chico conpoce chica. María es una muchacha que conozco bastante bien y con la que tengo una estrecha relación. Es una chica risueña a pesar de los diferentes golpes que le ha propiciado la vida. Conozco sus variopintas peripecias de su boca y puedo intuir lo que puede llegar a sentir, así que me tomo la licencia de contaros su historia.
Hace algún tiempo conoció a Mario. La forma de conocerse es como la de muchos hoy en día, vía redes sociales. Hacia tiempo que había sufrido un desengaño con lo que no se fiaba mucho de los caballeros que le calentaban el oído gratuitamente.Mario llegó despacio a su TL, sin hacer ruido. FAV de vez en cuando y al final terminó por entablar charla por DM. Tímidamente o de forma estudiada se fue haniendo un hueco en los días de María.
Al poco tiempo pasaron a hablar po teléfono y cada día sin falta tenían una cita de voz. Ella estaba temerosa, no quería pasarlo otra vez mal y le costaba confiar. Así se lo hizo saber. Mario la tranquilizó dandole a entender sus buenas intenciones y demostrandoselo al mismo tiempo. Y casi sin percatarse María empezó a tener sentimientos inesperados por Mario y pensó que eran recíprocos.
Pasaron las semanas y se vieron por videoconferencia y las llamadas siguieron. Compartían forma de pensar, proyectos, maneras de entender la vida y su complicidad iba en aumento y con ello las ilusiones. Y llamada va, llamada viene fueron pasando los meses y decidieron verse. Continuará.....
viernes, 31 de enero de 2014
jueves, 30 de enero de 2014
Tonta del bote
Hace unos días me hicieron sentir tonta, tonta del bote. No creo que lo sea, puede que en algunas cosas. Nunca fui la más lista de la clase pero tampoco la más torpe. Según pasan los días y analizo friamente lo que pasó, llegó a la conclusión que mi fallo fue la sinceridad. Decir lo que pienso y siento, ser sincera conmigo misma y con los demás. Y ciertas personas se aprovechan detal cualidad. A estas alturas ni pienso cambiar ni creo que deba hacerlo.
Siempre espero que las personas me traten como las trató y que me devuelvan la sinceridad recibida, craso error el mio. Por lo menos no me queda la sensación de ser falsa o de jugar con los sentimientos de los demás.
En todo tipo de relación pido que no me decepcionen, como intento no hacerlo yo. Al principio todo el mundo está de acuerdo y lo ven como algo obvio. Un exceso de comprensión por mi parte, van decepcionadome una tras otra y así sucesivas veces, hasta que cansada de que me tomen el pelo digo basta. Ahí es cuando me siento tonta, por dar una y mil oportunidades a quin no sabe aprovecharlas y no le importa cómo me puedo sentir.
Hace varios diasme hacían sentir tonta, y no lo soy. Tontos son ell@s por jugar con mi persona y no valorar las consecuencias de sus actitudes y actos. Los tontos son ell@s que viven en un engaño constante y no ver lo que valen las personas que han estado a su lado a pesar de los pesares.
Siempre espero que las personas me traten como las trató y que me devuelvan la sinceridad recibida, craso error el mio. Por lo menos no me queda la sensación de ser falsa o de jugar con los sentimientos de los demás.
En todo tipo de relación pido que no me decepcionen, como intento no hacerlo yo. Al principio todo el mundo está de acuerdo y lo ven como algo obvio. Un exceso de comprensión por mi parte, van decepcionadome una tras otra y así sucesivas veces, hasta que cansada de que me tomen el pelo digo basta. Ahí es cuando me siento tonta, por dar una y mil oportunidades a quin no sabe aprovecharlas y no le importa cómo me puedo sentir.
Hace varios diasme hacían sentir tonta, y no lo soy. Tontos son ell@s por jugar con mi persona y no valorar las consecuencias de sus actitudes y actos. Los tontos son ell@s que viven en un engaño constante y no ver lo que valen las personas que han estado a su lado a pesar de los pesares.
miércoles, 29 de enero de 2014
Jugar a las preguntas
Un día aguien me dijo que me gustaba mucho jugar, y no voy a negar que me encanta y si hay un buen compañer@ de juegos mejor que mejor.
Y si jugar me gusta, perder no me gusta perder ni a las canicas. A lo que iba, me gusta hacer las cosas divertidas y eso me ha recordado que hace un tiempo había preparado unas preguntas para alguien y ese alguien debiera hacerme otras tantas, y a la vez responder las mías y las suyas.
Parece algo sencillo, pero tiene su aquel, no es lo mismo preguntar esperando respuesta, que cuando debes responder la misma cuestión.
Probad a plantear diez preguntas a alguien, y ese alguien a vosotros y después responder, sepueden descubrir muchas cosas de nuestro interlocutor y de nosotros mismos.
Para desnudarme un poco más y dar ideas, cada poco pondré alguna pregunta de esa "entrevista" aunque las respuestas algunas serán mías o no, ya veré cual es más interesante.
Un poco de juego nunca está de más......
Y si jugar me gusta, perder no me gusta perder ni a las canicas. A lo que iba, me gusta hacer las cosas divertidas y eso me ha recordado que hace un tiempo había preparado unas preguntas para alguien y ese alguien debiera hacerme otras tantas, y a la vez responder las mías y las suyas.
Parece algo sencillo, pero tiene su aquel, no es lo mismo preguntar esperando respuesta, que cuando debes responder la misma cuestión.
Probad a plantear diez preguntas a alguien, y ese alguien a vosotros y después responder, sepueden descubrir muchas cosas de nuestro interlocutor y de nosotros mismos.
Para desnudarme un poco más y dar ideas, cada poco pondré alguna pregunta de esa "entrevista" aunque las respuestas algunas serán mías o no, ya veré cual es más interesante.
Un poco de juego nunca está de más......
martes, 28 de enero de 2014
Alzar el vuelo
No puedo alzar el vuelo si las alas tengo rotas. Me resigno y con reposo me voy curando. De nuevo, al sentirme fuerte inicio el vuelo y al poco rato de sentir el aire aciertas a resquebrajarlas de nuevo.
Herida tomó tierra y vuelvo a aceptar la realidad. El vuelo sólo será un espejismo hasta que pueda volar lejos, batir mis alas con fuerza y no puedan alcanzarme tus tiros hasta ahora tan certeros y tan equivocados.
En el calor de mi nido, maquino como volar, sueño con volar, con surcar los cielos, con la libertad.
A lo mejor no puedo volar desde lo alto, no lo había pensado, la solución puede ser más sencilla. Bajaré del Nido, y caminare, sin batir las alas, sin hacer ruido. Poco a poco me alejare y está vez no podrás romper mis alas, estaré lejos muy lejos.
La colina me espera, iniciare el vuelo. Un viaje a tierras cálidas, con vivos colores y aire fresco. Volare, volare y ya no podrás parar mi vuelo, volare, volare, volare en libertad.
Herida tomó tierra y vuelvo a aceptar la realidad. El vuelo sólo será un espejismo hasta que pueda volar lejos, batir mis alas con fuerza y no puedan alcanzarme tus tiros hasta ahora tan certeros y tan equivocados.
En el calor de mi nido, maquino como volar, sueño con volar, con surcar los cielos, con la libertad.
A lo mejor no puedo volar desde lo alto, no lo había pensado, la solución puede ser más sencilla. Bajaré del Nido, y caminare, sin batir las alas, sin hacer ruido. Poco a poco me alejare y está vez no podrás romper mis alas, estaré lejos muy lejos.
La colina me espera, iniciare el vuelo. Un viaje a tierras cálidas, con vivos colores y aire fresco. Volare, volare y ya no podrás parar mi vuelo, volare, volare, volare en libertad.
lunes, 27 de enero de 2014
Espinas
Las espinas si no se sacan a tiempo terminan por infectarse y nunca cicatrizan bien. Hacen daño y cada cierto tiempo nos duelen y nos hacen confunfir la realidad, no siendo muy objetivos.
Hay personas que no tienen una clavada sino todas las del Rosal. Y aunque por momentos no las sienten, no les dejan disfrutar y entran en un círculo vicioso de dolor y de extrañas sensaciones de pesar y de culpabilidad.
Para quitarselas, hay que ser valientes. Arrancarse cada una de ellas es un proceso largo y lleno de dosis de paciencia. Sólo cuando nos desprendemos de la última, no empieza la verdadera cicatrización. Y después pueden volver a sentir, sin miedo que otra espina extraviada acierte a clavarse de nuevo en el corazón.
Pocas personas se libran de alguna espina clavada difícil de sacar, pero o se arranca de cuajo o se aprende a vivir con ella y con las consecuencias que acarrea.
Muchas personas refieren seguir con ellas, y no es más que una excusa para vivir anclados en el pasado y no avanzar hacia el futuro.
La cicatriz de una espina duele aunque no se vea, su rasguño siempre certero en el centro del corazón. Mejor la cicatriz que seguir con la espina clavada.
Hay personas que no tienen una clavada sino todas las del Rosal. Y aunque por momentos no las sienten, no les dejan disfrutar y entran en un círculo vicioso de dolor y de extrañas sensaciones de pesar y de culpabilidad.
Para quitarselas, hay que ser valientes. Arrancarse cada una de ellas es un proceso largo y lleno de dosis de paciencia. Sólo cuando nos desprendemos de la última, no empieza la verdadera cicatrización. Y después pueden volver a sentir, sin miedo que otra espina extraviada acierte a clavarse de nuevo en el corazón.
Pocas personas se libran de alguna espina clavada difícil de sacar, pero o se arranca de cuajo o se aprende a vivir con ella y con las consecuencias que acarrea.
Muchas personas refieren seguir con ellas, y no es más que una excusa para vivir anclados en el pasado y no avanzar hacia el futuro.
La cicatriz de una espina duele aunque no se vea, su rasguño siempre certero en el centro del corazón. Mejor la cicatriz que seguir con la espina clavada.
domingo, 26 de enero de 2014
Un vicio que debo dejar
Eres como dejar de fumar, un vicio que tengo que dejar. No por tirar el paquete de tabaco voy a tener menos ganas de fumar. Asi que, no borrare tu número, ni tan siquiera te bloqueare. Tendre que verte, como vere a mis compañerosencender el cigarrillo, echar una calada y expulsar el humo. Al principio sera incomodo y la tentación de encender uno, con fuerza de voluntad no sucumbire. Seguiran fumando y con sonrisa forzada aguantaré su disfrute. Con el tiempo, el tiempo lo cura todo, sere capaz de tomarme ese cafe sin repararsi ellos fuman o no, y me sea indiferente.
Muchos de muz cigarrillos son de habito como muchas de esas cosas que recuerdan al pasado. Cambiare habitos y poco a poco mis rutinas seran otras. Y un dia fumar sera un espejismo de otro tiempo. Ahi es donde te quedaras tu, en el pasado como un recuerdo de algo que pudo ser y no fue.
Tengo que dejar de fumar, y tu eres un vicio que tengo y voy a dejar.
Muchos de muz cigarrillos son de habito como muchas de esas cosas que recuerdan al pasado. Cambiare habitos y poco a poco mis rutinas seran otras. Y un dia fumar sera un espejismo de otro tiempo. Ahi es donde te quedaras tu, en el pasado como un recuerdo de algo que pudo ser y no fue.
Tengo que dejar de fumar, y tu eres un vicio que tengo y voy a dejar.
sábado, 25 de enero de 2014
Cenicienta
Siendo niñas, soñamos con encontrar al Príncipe, vivir una historia de cuento. Según vamos creciendo comprendemos que es una fantasía que nos ha vendido Disney, y que la vida es bastante diferente de esos cuentos ñoños llenos de irrealismo. A pesar de todo, nos terminamos enamorando. Buscamos soñar y que las mariposas revoloteen a nuestro alrededor y en nuestro estómago.
Llevamos una Cenicienta dentro, esperando que ese Príncipe nos pruebe el zapato, encaje y nos mire como nadie lo había hecho antes. Más de un caballero nos mirará, pero llevará el zapato equivocado, o que no nos sirva, o este pasado de moda o simplemente no nos guste.
Las que nacimos cenicientas, cenicientas nos quedamos. Resignadas a fregar suelos polvorientos, encender lumbres y a la compañía de los animalillos que de vez en cuando nos harán sonreír y cantar. Y mientras en algún lugar habrá alguien con nuestro zapato, buscando a su Cenicienta que nunca podrá encontrar.
Llevamos una Cenicienta dentro, esperando que ese Príncipe nos pruebe el zapato, encaje y nos mire como nadie lo había hecho antes. Más de un caballero nos mirará, pero llevará el zapato equivocado, o que no nos sirva, o este pasado de moda o simplemente no nos guste.
Las que nacimos cenicientas, cenicientas nos quedamos. Resignadas a fregar suelos polvorientos, encender lumbres y a la compañía de los animalillos que de vez en cuando nos harán sonreír y cantar. Y mientras en algún lugar habrá alguien con nuestro zapato, buscando a su Cenicienta que nunca podrá encontrar.
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