Y todo pasa.... eso lo aprendemos con el tiempo. No hay desgracia eterna, ni felicidad que dure para siempre.
Nos desesperamos ante las dificultades, pensando en que somos los más desgraciados sobre la faz de la tierra. Y cuando pasan los temporales y las tormentas, vemos que no era el fin del mundo y que sobrevivimos.
Todo ello no quiere decir que no nos queden secuelas, heridas de guerra, y alguna frustración, pero seguimos en pie y caminando.
Lo mismo ocurre con ese momento de pletórica felicidad, ese limbo de color de rosa y aroma a nubes de verano.
Nos rendimos al encanto de la euforia, y olvidamos que nada es para siempre y que todo lo que sube baja.
No creemos que algo pueda salir mal, pero sale, y la noria de la vida vuelve a girar...
Y todo pasa de nuevo
......
miércoles, 7 de diciembre de 2016
viernes, 2 de diciembre de 2016
Recuerdos
Cuantos recuerdos almacenamos en nuestras casas, cuantas fotografías que hace siglos que no vemos!!!
El otro día me puse a hacer limpieza de cajas del trastero. Y en una de ellas havía cartas de hace veinte años. Veinte años no son nada y son una eternidad.
La primera reacción fue de sorpresa, juraría que no había guardado aquellas cartas, pero la memoria a veces juega a fallarnos.
Había más de cincuenta cartas escritas a mano. Empecé a desempolvar una por una. Mucha de las personas tengo contacto con ellas y otras por circunstancias, nos felicitamos las navidades, cumpleaños y poco más.
Pasé una tarde entretenida, abriendo cada una de aquellos sobres y leyendo las palabras escritas con bolígrafo y sentimiento.
Eso me hizo pensar en la última vez que escribí una carta a mano, no alcanzo a recordarlo. Y menos aún cuando la recibí.
Ahora con eso de la mensajería rápida, los correos electrónicos y el estar tan conectados, perdemos la magia de la conexión lenta, de escribir con calma. La falta de inmediatez,en un mundo donde todo es aquí y ahora, sin espera, sin pausa.
Podría decir que me están entrando ganas de escribir cartas, de puño y letra pero me para el no saber dirección correcta de los destinatarios.
Aunque todo esto me esta dando una idea que a lo mejor pongo ne práctica en breve... por qué no?
El otro día me puse a hacer limpieza de cajas del trastero. Y en una de ellas havía cartas de hace veinte años. Veinte años no son nada y son una eternidad.
La primera reacción fue de sorpresa, juraría que no había guardado aquellas cartas, pero la memoria a veces juega a fallarnos.
Había más de cincuenta cartas escritas a mano. Empecé a desempolvar una por una. Mucha de las personas tengo contacto con ellas y otras por circunstancias, nos felicitamos las navidades, cumpleaños y poco más.
Pasé una tarde entretenida, abriendo cada una de aquellos sobres y leyendo las palabras escritas con bolígrafo y sentimiento.
Eso me hizo pensar en la última vez que escribí una carta a mano, no alcanzo a recordarlo. Y menos aún cuando la recibí.
Ahora con eso de la mensajería rápida, los correos electrónicos y el estar tan conectados, perdemos la magia de la conexión lenta, de escribir con calma. La falta de inmediatez,en un mundo donde todo es aquí y ahora, sin espera, sin pausa.
Podría decir que me están entrando ganas de escribir cartas, de puño y letra pero me para el no saber dirección correcta de los destinatarios.
Aunque todo esto me esta dando una idea que a lo mejor pongo ne práctica en breve... por qué no?
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Parada
Nunca habéis sentido la necesidad de parar? Yo hasta hace poco no. Intentar explicar que lo desencadenó, sería complicado. Tal vez, la acumulación de cosas, o simplemente replantearse puntos y metas.
He parado, mirado a mi alrededor, sentándome en el suel, pensando sin prisa, sin pensar.
Todo aquel camino recorrido hasta ese instante, ahora se antojaba lejano, y las metas se difuminaban. Era momento de to mar se las cosas con calma, sin aturullamientos varíos, disfrutar de la parada. Alimentar el alma y fortalecer el cuerpo. Se avecinan cambios, nuevos rutas, retos por descubrir, expectativas aun por crear.
Las personas creen que tras un parón,es difícil ponerse en marcha de nuevo. Fácil no es, aunque si necesario.
Si nos pasamos caminando constantemente sin parar, la vida se escapa sin disfrutar las pequeñas cosas.
Después de esta parada, de sopesar los callos de las pisadas, de curar las heridas pasadas y prevenir las futuras. Y aunque queremos evitar daños venideros, son necesarios para curtirnos en eso que le llaman experiencia vital.
Ahora me levanto del suelo, me visto las botas y camino de nuevo.... hacia donde? Hacia donde me lleve el viento y la marea....
He parado, mirado a mi alrededor, sentándome en el suel, pensando sin prisa, sin pensar.
Todo aquel camino recorrido hasta ese instante, ahora se antojaba lejano, y las metas se difuminaban. Era momento de to mar se las cosas con calma, sin aturullamientos varíos, disfrutar de la parada. Alimentar el alma y fortalecer el cuerpo. Se avecinan cambios, nuevos rutas, retos por descubrir, expectativas aun por crear.
Las personas creen que tras un parón,es difícil ponerse en marcha de nuevo. Fácil no es, aunque si necesario.
Si nos pasamos caminando constantemente sin parar, la vida se escapa sin disfrutar las pequeñas cosas.
Después de esta parada, de sopesar los callos de las pisadas, de curar las heridas pasadas y prevenir las futuras. Y aunque queremos evitar daños venideros, son necesarios para curtirnos en eso que le llaman experiencia vital.
Ahora me levanto del suelo, me visto las botas y camino de nuevo.... hacia donde? Hacia donde me lleve el viento y la marea....
jueves, 17 de noviembre de 2016
En silencio.
Callada leo y observo, sintiendo el mismo silencio del otro lado. Notando cómo mira detenidamente cada una de mis palabras y de mis fotografías. Silencio y más silencio.
Alguna interacción se produce, cuidadosamente elegida para que parezca producida por la casualidad. Y así seguimos después de tiempo sin dirigirnos la palabra.
A veces pienso en escribir o llamar. Me detiene el no saber que decir, el quedarme en blanco. Lo que más paraliza mis ganas, es el no controlar la reacción contraria.
Esto último es lo que más nos bloque a la mayoría para hacer lo que dicta el corazón, el seguir un impulso, lanzarse a la piscina sin mirar sus profundidad.
Y así seguimos, tú me observas, yo dejo que lo hagas. Yo te observo , tú haces que no te enteras.
Cuanto tiempo alargaremos este mirar sin creer ser visto?
jueves, 3 de noviembre de 2016
Hay días
Hay días, días en los que no eres tú, días en los que no te apetece nada más que el silencio.
Días en los que te gustaría la soledad cómo compañía.
Días en los que hablar es un esfuerzo innecesario, que no compensa que fluyan las palabras.
Hay días en los que no quieres ni que tu sombra te acompañe.
Hay días en los que no te pasa nada y te pasa de todo.
Días en los que te gustaría tener un motivo para llorar y así poder limpiar la nube que llena tus ojos.
Hay días, días en lo que no sabes explicar lo que te pasa, y tampoco te apetece haverlo.
Hay días, en los que no eres más que un esector que camina sin rumbo.
Días en los que te levantas y pareces el autómata dirigido por otro.
Hay días, y hoy es uno de eso días que no sabes que pasa y no quieres saberlo.
Días en los que te gustaría la soledad cómo compañía.
Días en los que hablar es un esfuerzo innecesario, que no compensa que fluyan las palabras.
Hay días en los que no quieres ni que tu sombra te acompañe.
Hay días en los que no te pasa nada y te pasa de todo.
Días en los que te gustaría tener un motivo para llorar y así poder limpiar la nube que llena tus ojos.
Hay días, días en lo que no sabes explicar lo que te pasa, y tampoco te apetece haverlo.
Hay días, en los que no eres más que un esector que camina sin rumbo.
Días en los que te levantas y pareces el autómata dirigido por otro.
Hay días, y hoy es uno de eso días que no sabes que pasa y no quieres saberlo.
viernes, 28 de octubre de 2016
Fotografía
Encontrarte una foto olvidada en el cajón. Primer impulso, romperla. Te paras y la miras. No puedes evitar que los recuerdos de aquel instante, vuelvan a tu cabeza.
Una lágrima recorre tu mejilla. Hace mucho tiempo de aquello, y aún te remueve por dentro.
Te sientas en el borde de la cama, como si dejar caer el cuerpo, fuese el pasaje para volver a aquel instante. Mantienes los ojos abiertos, pero te has transportado a otro momento, y a otro lugar. Sientes el aroma, la temperatura de aquel día, hasta la voz de la persona que tienes enfrente.
Cómoha pasado el tiempo y parece que fue ayer.
De nuevo, vuelves a hoy, a mirar otra vez esa fotografía. Y no consigues descifrar todo lo que pasa por tu mente y por tu interior.
Sensación extraña, ganas de llamar a quien te está mirando con una sonrisa, estática pero contándote que todo saldrá bien.
Sigues sentado en el borde de la cama. En una mano la foto, y en el otro el teléfono. El impulso de marcar es muy grande, y el miedo al rechazo es mayor.
Un debate interno te consume sin saber que hacer.
Miras la fotografía encontrada en el cajon y una lágrima de nuevo recorre tu mejilla.
Una lágrima recorre tu mejilla. Hace mucho tiempo de aquello, y aún te remueve por dentro.
Te sientas en el borde de la cama, como si dejar caer el cuerpo, fuese el pasaje para volver a aquel instante. Mantienes los ojos abiertos, pero te has transportado a otro momento, y a otro lugar. Sientes el aroma, la temperatura de aquel día, hasta la voz de la persona que tienes enfrente.
Cómoha pasado el tiempo y parece que fue ayer.
De nuevo, vuelves a hoy, a mirar otra vez esa fotografía. Y no consigues descifrar todo lo que pasa por tu mente y por tu interior.
Sensación extraña, ganas de llamar a quien te está mirando con una sonrisa, estática pero contándote que todo saldrá bien.
Sigues sentado en el borde de la cama. En una mano la foto, y en el otro el teléfono. El impulso de marcar es muy grande, y el miedo al rechazo es mayor.
Un debate interno te consume sin saber que hacer.
Miras la fotografía encontrada en el cajon y una lágrima de nuevo recorre tu mejilla.
jueves, 20 de octubre de 2016
Nostálgica
Nostálgica, esa es la palabra. A veces me pongo así. Tal vez sea el otoño, lleno de días grises. Días en los que la lluvia me acompaña. O veo caer al agua a través del cristal. Esos días donde la mente me llave a bucear entre recuerdos lejanos, entre rostros de personas olvidadas.
Me he puesto nostálgica, y preguntándome que fue de tal o cual, que en su momento formó parte de un momento de mi vida.
Hoy me acordé de más una persona. Gente que por circunstancias o casualidades, no he vuelto a ver. No tengo interés en que vuelvan a mi vida, pero que en el fondo te gustaría saber que ha sido de ellas, que la vida les va bien, o incluso tomarme una cañita con ellas, sin mayor compromiso que rememorar tiempo pasados y anecdotas que nos sacaran más de una sonrisa.
Nostálgica me he puesto hoy. Tal vez sea la lluvia, el día gris... o los años.
Me he puesto nostálgica, y preguntándome que fue de tal o cual, que en su momento formó parte de un momento de mi vida.
Hoy me acordé de más una persona. Gente que por circunstancias o casualidades, no he vuelto a ver. No tengo interés en que vuelvan a mi vida, pero que en el fondo te gustaría saber que ha sido de ellas, que la vida les va bien, o incluso tomarme una cañita con ellas, sin mayor compromiso que rememorar tiempo pasados y anecdotas que nos sacaran más de una sonrisa.
Nostálgica me he puesto hoy. Tal vez sea la lluvia, el día gris... o los años.
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