No te gustaría saber que piensan de ti los demás? Nunca te lo has planteado? Yo si. No es que me importe demasiado, no me importaría leer o escuchar las opiniones. Aunque tales valoraciones no sepa de quien vienen o de quienes las piensas.
Es un ejercicio que debieramos hacer en algunas ocasiones, entre compañeros de trabajo, amigos,e incluso entre aquellos que acabamos de conocer.
Puede parecer una locura y tal vez incomodo. Estoy segura de que nos ayudaría a conocernos mejor a nosotros mismos y ver lo que proyectamos. También percibir lo que otros perciben de nosotros.
Vivimos en una sociedad, del quedar bien, del ser políticamente correctos. Hasta tal punto de construir una sociedad irreal. Nos guardamos las opiniones, y no por no tenerlas, sino por miedo a no encajar, al que dirán, temor al desentonar o de lo que dirán.
Pues a mi me gustaría saber que opinan de mi, que proyecto o que perciben de lo que desprendo.
Nadie es perfecto, pero todo se puede mejorar. Solo hay que saber escuchar y querer evolucionar.
martes, 18 de octubre de 2016
lunes, 10 de octubre de 2016
Momentos
Momentos en los que no sabes si vas o vienes. Momentos en que dudas entre caminar y quedarte quieto. Momentos en los que llorar es lo que quieres, y terminar por reír.
Así es la vida, una constante contradicción. Nos debatimos entre la mente y el corazón, e incluso, entre la mente y la razón.
Tomamos decisiones, actuamos, vivimos. ... pensando, sin pensar, meditando, instintivamente y a toda prisa o pausadamente.
No hay manual escrito para esos momentos, en los que somos un torbellino de emociones y no vemos el epicentro del huracán.
Pararnos y observar, es una opción, que tendríamos que barajar, pero que en esos momentos es inpensable.
Y mientras pasan esos momentos, seguimos hacia adelante, sin detenernos. Damos pasos uno tras otro, día tras día. .. hasta que rebobinamos y repasamos esos momentos.. y ahí empieza la reflexión.
Así es la vida, una constante contradicción. Nos debatimos entre la mente y el corazón, e incluso, entre la mente y la razón.
Tomamos decisiones, actuamos, vivimos. ... pensando, sin pensar, meditando, instintivamente y a toda prisa o pausadamente.
No hay manual escrito para esos momentos, en los que somos un torbellino de emociones y no vemos el epicentro del huracán.
Pararnos y observar, es una opción, que tendríamos que barajar, pero que en esos momentos es inpensable.
Y mientras pasan esos momentos, seguimos hacia adelante, sin detenernos. Damos pasos uno tras otro, día tras día. .. hasta que rebobinamos y repasamos esos momentos.. y ahí empieza la reflexión.
viernes, 7 de octubre de 2016
Tiempo
El tiempo, gran palabra. El tiempo coloca a todo el mundo en su sitio. El tiempo es el mejor medico, lo cura todo. Y así , muchas frases en alusión a ese fenómeno que marca las horas o nos las hace olvidar.
El tiempo, que es realmente? Abstracto? Concreto? O indefinible? No lo sé.
No puedo definirlo. Llevo una temporada con los minutos milímetrados, ajustando los segundos para poder encajar las piezas en el tetris de mi cotidiana vida. Y si algo se pasa una milésima, se descoloca la montaña de naipes que tan cuidadosamente he colocado.
Tiempo, no tengo tiempo para nada, o si, tengo tiempo para todo lo que quiero hacer. Pero en ocasiones ansío tener una hora más. Aunque tal vez, esa hora más no arreglaría nada, ya que posiblemente la ocuparía también.
Después de estar tan a mil, por cuestiones de la vida, tengo un momento de tranquilidad, y me sobran horas. Ahora la sensación es que me falta algo. Es como si la falta de costumbre de tener tiempo, de nuevo el tiempo como factor fundamental, me resulte raro.
La conclusión final, es que el tiempo es el mismo, veinticuatro horas, lo que cambia es la utilización que hacemos de esos minutos. Y lo más importante como nos sentimos al terminar el día, del uso de ese tiempo.
Tú tienes tiempo, o el tiempo te tiene a ti?
El tiempo, que es realmente? Abstracto? Concreto? O indefinible? No lo sé.
No puedo definirlo. Llevo una temporada con los minutos milímetrados, ajustando los segundos para poder encajar las piezas en el tetris de mi cotidiana vida. Y si algo se pasa una milésima, se descoloca la montaña de naipes que tan cuidadosamente he colocado.
Tiempo, no tengo tiempo para nada, o si, tengo tiempo para todo lo que quiero hacer. Pero en ocasiones ansío tener una hora más. Aunque tal vez, esa hora más no arreglaría nada, ya que posiblemente la ocuparía también.
Después de estar tan a mil, por cuestiones de la vida, tengo un momento de tranquilidad, y me sobran horas. Ahora la sensación es que me falta algo. Es como si la falta de costumbre de tener tiempo, de nuevo el tiempo como factor fundamental, me resulte raro.
La conclusión final, es que el tiempo es el mismo, veinticuatro horas, lo que cambia es la utilización que hacemos de esos minutos. Y lo más importante como nos sentimos al terminar el día, del uso de ese tiempo.
Tú tienes tiempo, o el tiempo te tiene a ti?
miércoles, 5 de octubre de 2016
Romper con todo
Quién no ha tenido alguna vez, las ganas de romper con todo?
Tal vez, algunas personas nunca han tenido ese pensamiento, o tal vez muchas si.
He sentido que me ahogo, que me falta el aire.
Me han invadido las ganas de gritar, echar a correr y no detenerme. No era huir, sino necesidad de sentir el viento, la libertad.
Otras veces, refugiarme en la fortaleza de mi cama. Meterme tras las paredes inaccesibles del edredón y de las sábanas. Pensando que el mundo no podría llegar a mi y que estaría a salvo de todo y de todos.
Claro que he tenido la sensación de romper con lo que me rodea, y quien no?
Subirme al coche y conducir sin destino predefinido, ni con ruta planeada.
Pero, de repente, te despiertas y recuerdas las obligaciones, los pactos, contratos, y demas historias que no puedes dejar así de buenas a primeras...y...
Te levantas, cumples, trabajas, respondes.... vives y....
Planeas de nuevo romper con todo.
Tal vez, algunas personas nunca han tenido ese pensamiento, o tal vez muchas si.
He sentido que me ahogo, que me falta el aire.
Me han invadido las ganas de gritar, echar a correr y no detenerme. No era huir, sino necesidad de sentir el viento, la libertad.
Otras veces, refugiarme en la fortaleza de mi cama. Meterme tras las paredes inaccesibles del edredón y de las sábanas. Pensando que el mundo no podría llegar a mi y que estaría a salvo de todo y de todos.
Claro que he tenido la sensación de romper con lo que me rodea, y quien no?
Subirme al coche y conducir sin destino predefinido, ni con ruta planeada.
Pero, de repente, te despiertas y recuerdas las obligaciones, los pactos, contratos, y demas historias que no puedes dejar así de buenas a primeras...y...
Te levantas, cumples, trabajas, respondes.... vives y....
Planeas de nuevo romper con todo.
martes, 4 de octubre de 2016
Hoy
Las ideas se agolpan en mi cabeza, y se quedan ahí, esperando a que les de forma. Falta de costimbre de sacarlas afuera.
Antes me resultaba sencillo transmitirlas. Y con el tiempo, las he ido guardando en mi interior, y ahora cuesta verbalizarlas.
Me he encerrado. Centrado en proyectos que, esperando a que salieran, me olvidé un poco de mi yo interior. Aunque ya se sabe lo que está, está y sale tarde o temprano.
Y aquí estoy de nuevo, poniendo orden en el caos de mis pensamientos. Archivos en la carpeta de papelera, otras en salida que nunca salieron, y otros que solo fueron un fugaz recuerdo.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Sabes?
Sabes una cosa? Ya me he cansado de aguantar tus malos humores, tu silencio cuando te enfadas con el mundo. No quiero volver a entender. Me he hartado de ponerme tus zapatos, tu ropa y vestirme de empatia.
La fortaleza no es aguantar carros y carretas y actuar como si nada me hiciese daño. Si, soy fuerte, pero mi fortaleza no está en seguir de pie cuando me atacan, sino en levantarme cada vez que me caigo y no dejar nunca de levantarme.
Tal vez, y digo tal vez, los últimos acontecimientos sean causa de tus inseguridades, pues no encuentro otra explicación posible. Aunque debo apercibirte de que, siempre existe un punto de inflexión, y este es el mio.
Puedes hacer lo que te venga en gana, saltar, reír, callarte, chillar y las demás ocurrencias que te pasen por la cabeza, pero no esperes a que me inmute.
Y una última cosa, más bien es un consejo, no te lo tomes como una amenaza, pues es simplemente una realidad; valgo más por lo que callo que por lo que cuento. Así que, deja de tocarme las narices que empiezan a inflarseme y me están entrando unas ganas de estornudar mierda que no veas. Ya sabes... haz lo que creas conveniente.
sábado, 3 de septiembre de 2016
Llamadas.
Al final todo se reduce a lo mismo, la gente te busca cuando está sola, cuando necesita algo de ti.
Ya se que es de mal gusto, eso de generalizar. Pero mucha de las personas que me rodean funcionan así.
No voy a negar que tengo buenos amigos y amigas, los cuales no necesitan una razón para llamame o para verme.
Lo que me ha llevado a la conclusión, anteriormente afirmada, es la sucesión de hechos y llamadas de personas requiriendo algo de mi. Ya sé, estamos en una sociedad en la que primero se piensa en uno, después en uno y por último en otra persona. Eso choca con mi forma de ser, en la que suelo preocuparme por los demás y muchas veces olvidarme de mi.
He estado de vacaciones y he desconectado del mundo, del trabajo, de familia, del movil. .. y cuando me he conectado de nuevo, me encuentro con mensajes y llamadas.
Eso sería genial, saber que se preocupan por ti, pero no. Muchas de las llamadas eran para pedirme algo, otr@s saber porque no les conté a donde me fui, y por último algunas para reclamarme que no estaba mi hombro para llorar.
Pues bien, caballeros y señoritas, esta sucursal de empatia, está de vacaciones y no sabe cuando volverá, ni se le espera. Pasen bien día.
Ya se que es de mal gusto, eso de generalizar. Pero mucha de las personas que me rodean funcionan así.
No voy a negar que tengo buenos amigos y amigas, los cuales no necesitan una razón para llamame o para verme.
Lo que me ha llevado a la conclusión, anteriormente afirmada, es la sucesión de hechos y llamadas de personas requiriendo algo de mi. Ya sé, estamos en una sociedad en la que primero se piensa en uno, después en uno y por último en otra persona. Eso choca con mi forma de ser, en la que suelo preocuparme por los demás y muchas veces olvidarme de mi.
He estado de vacaciones y he desconectado del mundo, del trabajo, de familia, del movil. .. y cuando me he conectado de nuevo, me encuentro con mensajes y llamadas.
Eso sería genial, saber que se preocupan por ti, pero no. Muchas de las llamadas eran para pedirme algo, otr@s saber porque no les conté a donde me fui, y por último algunas para reclamarme que no estaba mi hombro para llorar.
Pues bien, caballeros y señoritas, esta sucursal de empatia, está de vacaciones y no sabe cuando volverá, ni se le espera. Pasen bien día.
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