jueves, 14 de enero de 2016

Hacia adelante

Me siento extraña, no sé  dónde voy ni donde debo seguir. Quiero parar, detenerme, inspirar hondo. Algo me impulsa a seguir caminando. 
No he mirado el mapa, no he trazado la ruta, sólo sigo los pasos que me llevan, que me guían por senderos desconocidos. 
Controlo sin controlar. Puedo disminuir la marcha pero no detenerme. Puedo mirar atrás,  pero sin dejar de ver el horizonte. Puedo huir, pero una fuerza superior a mi voluntad me lo impide. 
Debiera haberme parado, haberme retirado y hubiese sido una victoria. Y ahora no logro saber si es una derrota o el polvoriento campo de batalla no me permite ver con claridad.
No puedo controlar el tablero de juego. Me incómodael no pensar las jugadas, me inquieta el no descifrar al contrincante. Me preocupa. 
Y aunque podría ser un gran problema, sigo en pie, hacia adelante sabiendo me vencida, incluso antes de que empiece  la partida. 
Pero.... hay que atreverse siempre y pal vivir más.  Me siento extraña ....

miércoles, 13 de enero de 2016

El paquete

El paquete sigue en medio del salón.  No tiene un lugar, está  ahí,  donde cada día tropiezo con él. Ni una, ni dos, ni tres, sino un millar de veces.
En algunos momentos me siento en el sillón con una copa de vino en la mano y lo observó,  pensativa y ensimismada.
Deseo abrirlo, y ponerlo en un lugar vistoso, y que cada persona que entre en casa lo vea y disfrute de su belleza.
Deseo que no llego  a cumplir. No tiene sitio en el salón,  por ahora es imposible colocarlo. Así que no lo deswmvjelbo,  y ahí se queda, en el medio de la estancia, recordando me cada día que sigue esperando para que le encuentre el lugar adecuado. Ahí sigue paciente, y a veces puñetero porque parece como si se moviese para que me tope con él  cada que paso.
Llevo días pensando en que debiera volver llevarlo al trastero, dejándolo allí hasta que pueda tener el lugar que le corresponde.
Sé  que si lo llevo del salón,  puedo que me olvide de él, o que simplemente no se conserve como debiera, pueden pasar muchas cosas. Lo que no puedo es estar tropezando me con él  todos los días, con ese paquete que está  en medio del salón,  con ese paquete que quiero desenvolver.  No puedo mirarlo sin saber que hacer, sin poder hacer...
Lo llevaré al desván,  donde lo visitaré cada vez que necesite recordar que aún espera por su lugar, paciente. Y algún día, lo iré a buscar, lo desempaquetaré y lo pondré donde le corresponde, en el lugar más vistoso, justo a mi lado para poder verlo cada día. ...

martes, 12 de enero de 2016

Abrazos

Un abrazo, acto donde dos cuerpos se funden para transmitir calor, apoyo, fuerza muy animo. Todos queremos uno, uno donde nos sintamos protegidos, donde la tormenta de nuestros pensamientos nos deje un poco de calma. Donde las preocupaciones desaparezcan aunque solo sea ese instante. Donde nos sintamos a salvo en esa isla en medio del mar. Donde el frío helado se transforme en calor agradable.
Dicen que un abrazo sincero cura almas en pena. Lo que olvidamos es que el abrazo debe ser recíproco.  Es un momento de dos, que te abracen y abrazar. Sentir como dos cuerpos son uno y no se necesitan palabras, que solo estorbarían a los sentidos para disfrutar de ese momento.
Si hacemos memoria, habrá en el disco duro de nuestra memoria muchos abrazos, pero pocos que se hayan grabado en el recuerdo, de tal manera que solo en traerlos de nuevo a la mente, esas sensaciones de entonces las sintamos tan presentes en el ahora. Esos son los abrazos que reconfortan cuerpo y alma. Abrazos que hacen detener el mundo. Abrazos que no te gustaría que terminasen. Abrazos que cuentas lo que la boca calla. Abrazos llenos de intenciones y sentimientos. Abrazos que se dan con el corazón.
Has abrazado alguna vez, no con los brazos sino con el alma? A que esperas? Es la sensación más mágica que pueden sentir dos seres humanos y un vínculo que permanece aun con el pasar del tiempo.
Abraza y deja que te abracen, es el mejor chute de energía para enfrentar la vida.

lunes, 11 de enero de 2016

La puerta

Y cierras la puerta, despacio, sin hacer ruido. Te la quedas mutando, deseando que se abra de nuevo. Pasa el tiempo y nada, sigue ahí,  sin nadie que mueva la manilla. Y entonces te acercas, intentando distinguir pisadas lejanas. Alguien se acerca. Abres, y no es quien esperabas.  Tras el desconcierto inicial, sacas tu mejor sonrisa y con amabilidad  desmesurada rechazas la invitación de salir y no dejas a entrar. 
Vuelves a sentarte,  dejar pasar el tiempo que se vuelve eterno. No dejas de mirar esa puerta cerrada. De nuevo alguien se acerca, ya no sabes si abrir o dejarla cerrada.  Finalmente abres, es quien esperas, pero esta cambiada, como si fuese otra persona. Cordialidad, eso te encuentras. Breve es el instante. No entra ni tú  sales. Se aleja y de nuevo cierras la puerta, añorando que vuelva a entrar. 
Sentada mirando la madera, ya no se oye nada.  Te acercas otra vez, la abres y miras al exterior. Nada. 
Ahora la cierras de un portazo. Te la quedas mirando, sabiendo que ya no puedes esperar nada. 
Ahora eres tu quien se aleja, quien no va a brilla y aunque deseas que llamen, no estas segura de poder abrir. 

domingo, 10 de enero de 2016

Debo

Debo dejarte ir, ser libre , vivir. Y no quiero.
Debo no hablarte, callarme. Y no quiero
Debo cumplir lo prometido. Y no quiero
Debo ser consecuente. Y no quiero.
Debo respetar el tiwmpo.  Y no quiero
Debo dejar de llorar. Y no quiero.
Debo no sentir latir el corazón.  Y no quiero.
Debo rendirme ante las circunstancias.  Y no quiero
Debo volar sola. Y no quiero
Debo luchar en solitario. Y no quiero
Debo estar despierta. Y no quiero
Debo no volver a soñar te.  Y no quiero
Debo dejar de pensar en ti. Y no quiero.
Debo decirte adios. Y no quiero.
Debo morderme la lengua. Y no quiero
Debo acallar lo que siento. Y no quiero
Debo empezar a caminar. Y no quiero
Debo estar en silencio. Y no quiero
Debo cortarme las alas. Y no quiero
Debo, debo, debo........ y no quiero.
Quiero, siento, lloro, río, bailo, sueño ......

sábado, 9 de enero de 2016

M carta por escribir

Querido Ma.......
Hay momentos en los que te tienes que parar, mirar a tu alrededor y empezar a ver con otros ojos. Si, estoy rara, porque no sé  cuál es mi lugar, ni como actuar.
Cada vez que intento alejarme, me mandas una señal de que no quieres que me aleje. Y cada vez que me acerco, la señal es para que ponga distancias.
Tal vez no entiendo tu mente, o tal vel la entienda de más.  Tal vez sólo me he cansado... tal vez.
En esta ocasión busco hacer lo correcto, puede que me equivoque,  o que tome el camino equivocado. Lo único que tengo claro es que no ha cambiado mi manera de pensar hacia para contigo.
Sigue igual el corazón latiendo,  la piel sintiendo y los sueños están ahí.  Simplemente que intento apagar el fuego que aún permanece vivo. Hay mucho huracán,  mucho viento descontrolado que puede llevar el fuego a lugares imprevisibles.
Estoy rara, insistes en ello, y puede que tengas razón,  aunque lo que creo que pasa, es que estas acostumbrado a tenerme, a que esté  incondicional, y es momento de pensar en mi, en no ir detrás de nadie más que de mis ilusiones, de mi horizonte.
Siento si estas desconcertado, pero recuerda que solo acepto el trato pactado, el acuerdo que ambos entre lágrimas ocultas por una sonrisa sincera hicimos hace un tiempo. Hago lo que en un momento me pediste que hiciera, con el argumento de que era lo mejor.
Sabes? Creo que en el fondo esperabas que no aceptase, que me revela se y que luchas contra tus palabras.... pero ya no... no puedo luchar contra un muro de contradicciones,  seguir viendo más allá de lo evidente...
No estoy rara, estoy cansada.
Sólo me queda decirte una cosa, aunque no me veas sigo aquí.  Aunque no te hable sigo aquí.  Aunque no te llame sigo aquí. .. y tu?

viernes, 8 de enero de 2016

Gracias

Se acaba un año complicado. Me podría disculpar por meter la pata tantas veces, sabes que aunque parezca que soy un poco, ya sabes, mi intención no es esa, y menos aún que te sientas de esa manera. 
Y apesar de que no te gustan las gracias, quiero darte las. 
Gracias por ponerme los pies en la tierra cuando salgo volando.  
Gracias por darme un azote cuando me pongo tonta.  Gracias por abrazarme cuando no lo merezco. Gracias por confiar en mis posibilidades cuando ni yo las conocía. 
 Gracias por hacerme sonreír en dias grises. 
Gracias por espabilarme cuando me duermo en los laureles. 
Gracias por decirme lo que la gente no se atreve. Gracias por apoyarme cuando no te lo pido. 
Gracias por no regalarme los oídos.  
Gracias por ser paciente ante mi impetuosidad. Gracias por estar aunque no lo pongo fácil. 
 Gracias por aguantarme cuando ni yo me aguanto. Gracias por ver más allá de lo que muestro. 
Gracias por ser tan buena gente. 
Gracias por entender cuando ni yo me entiendo. Gracias por haberte cruzado en mi camino. 
Gracias