Las relaciones como subir una escalera. Los dos empiezan en el mismo peldaño, abajo del todo. Según pasa el tiempo se van subiendo pasos, a veces al mismo tiempo, otras uno sube más rápido que el otro. Lo ideal eshacer la subida al mismo ritmo.
Empezamos juntos enfrente de la escalera, tu empezaste a subir los peladaños de dos en dos y a mi me costaba subie de uno en uno. De repente, te detuviste y yo seguí subiendo, temerosa seguí avanzando. Cuando llegue a tu altura, estabas parado. Te miré, me miraste y ahi te quedaste.
Desde un escalón más arriba te invité a seguir subiendo. Ahora eras tu el temeroso y poco viniste detrás. Escalón a escalón volvimos a estar a la par. Con una sonrisa compartimos la ascensión.
Algo pasó que me hizo detenerme y tu seguir caminando. Te volviste a detener, tendiendome la mano. La agarré fuerte y de nuevo juntos, al mismo paso.
Ahora ya no se si estoy un peldaño más arriba o más abajo, o si estamos a la misma altura. Podemos subirla juntos aunque es una escalera llena de obstáculos, algunos pequeños y otros de grandes dimensiones.
Paremonos un instante, mirame, dame la mano y subamos poco a poco la escalera, apoyándonos uno en el otro.
Merece la pena averiguar lo que hay en la cima y caminar hacia ella a pesar de los tropiezos. Compartamos momentos, sinsabores, alegrías, fracasos, aciertos, malos y buenos días. Arriesguemos y compartamos viaje.
sábado, 28 de diciembre de 2013
viernes, 27 de diciembre de 2013
No me digas y dejame ir
Por qué te cuesta tanto dejarme ir? Es muy fácil, dime que no quieres que esté, que no forme parte de tu vida, que no soy lo que buscabas. Dime lo que quieres pero no te quedes en silencio.
Sino quieres, no digas nada. Dejame marchar, no me retengas si no vas a caminar junto a mi.
No me digas que me quieres, cuando tus actos muestran lo contrario.
No me digas princesa, si me haces sentir la Cenicienta que nunca reinara en el Palacio.
No me digas amor, cuando esa palabra suena vacía en tu boca.
No me digas, eres importante, cuando sólo me das indiferencia.
No me digas, eres maravillosa, cuando pasan los días sin que me quieras conocer.
No me digas más mentiras hermosas, mentiras que algún día me creí.
No me digas lo que no sientes, no me digas.....
Sólo dejame ir, dejame volar, dejame ser feliz.
Sino quieres, no digas nada. Dejame marchar, no me retengas si no vas a caminar junto a mi.
No me digas que me quieres, cuando tus actos muestran lo contrario.
No me digas princesa, si me haces sentir la Cenicienta que nunca reinara en el Palacio.
No me digas amor, cuando esa palabra suena vacía en tu boca.
No me digas, eres importante, cuando sólo me das indiferencia.
No me digas, eres maravillosa, cuando pasan los días sin que me quieras conocer.
No me digas más mentiras hermosas, mentiras que algún día me creí.
No me digas lo que no sientes, no me digas.....
Sólo dejame ir, dejame volar, dejame ser feliz.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Tal vez....
Tal vez te hayas ido sin despedirte y no te vi.
Tal vez me hayas tocado el alma y no me percaté.
Tal vez me hayas roto una y otra vez y siempre me recompuse.
Tal vez me hayas dado silencio como respuesta a mis palabras.
Tal vez he aguantado el tirón cuando debiera rendirme.
Tal vez caminaramos a diferente ritmo.
Tal vez te he echado de menos y tu de más.
Tal vez no seas Tu y sea yo, o al revés.
Tal vez fui una rosa con muchas espinas, la más bella del jardín.
Tal vez te he acostumbrado a estar ahi y no notar mi ausencia.
Tal vez he sido demasiado transparente y tu muy oscuro.
Tal vez te he rozado el corazón y eso te ha dado miedo.
Tal vez me he perdido y no has sabido buscarme.
Tal vez hayan pasado muchas cosas sin vivirlas.
Tal vez todo se resume a que aún te quiero, tal vez sólo tal vez.
Tal vez me hayas tocado el alma y no me percaté.
Tal vez me hayas roto una y otra vez y siempre me recompuse.
Tal vez me hayas dado silencio como respuesta a mis palabras.
Tal vez he aguantado el tirón cuando debiera rendirme.
Tal vez caminaramos a diferente ritmo.
Tal vez te he echado de menos y tu de más.
Tal vez no seas Tu y sea yo, o al revés.
Tal vez fui una rosa con muchas espinas, la más bella del jardín.
Tal vez te he acostumbrado a estar ahi y no notar mi ausencia.
Tal vez he sido demasiado transparente y tu muy oscuro.
Tal vez te he rozado el corazón y eso te ha dado miedo.
Tal vez me he perdido y no has sabido buscarme.
Tal vez hayan pasado muchas cosas sin vivirlas.
Tal vez todo se resume a que aún te quiero, tal vez sólo tal vez.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Pocos te quiero
Te quiero, son dos palabras sin más y con mucho significado. Así escritas, son fáciles de leer. A mi me cuesta un mundo decirlas, no me gusta decirlas sin más.
Cuando las pronuncio es porque salen del corazón y seguramente quisieran salir antes y no las he dejado.
Las he escuchado decir tantas veces, veces que eran tan repetidas y seguidas que su valor se desvaneció. Prefiero pocas veces y llenas de sentimiento. No se pueden decir sin más, y tienen que ir acompañadas de otros elementos; acciones, miradas, hechos, detalles... Que confirmen su sentido.
Esas dos palabras me gusta pronunciarlas mirando a los ojos. Y no las digo porque la otra persona me las haya dicho, sino porque las siento, no esperando una respuesta. A veces los te quiero los dosifico, no conscientemente, salen cuando salen. Esos te quiero tienen más fuerza, encierran muchas cosas, cosas que al decir esas dos palabras van en ellas.
Te quiero, si, cada vez que sale, algo se mueve en el estómago, mariposas tal vez, torbellino de sensaciones. Por eso tal vez, sólo han sido cuatro o cinco veces, las ocasiones que mis labios las han pronunciado. Parecen pocas, que soy una racana, pero mejor pocas y cuando se sienten, que muchas y sin ningún valor. TE QUIERO.
Cuando las pronuncio es porque salen del corazón y seguramente quisieran salir antes y no las he dejado.
Las he escuchado decir tantas veces, veces que eran tan repetidas y seguidas que su valor se desvaneció. Prefiero pocas veces y llenas de sentimiento. No se pueden decir sin más, y tienen que ir acompañadas de otros elementos; acciones, miradas, hechos, detalles... Que confirmen su sentido.
Esas dos palabras me gusta pronunciarlas mirando a los ojos. Y no las digo porque la otra persona me las haya dicho, sino porque las siento, no esperando una respuesta. A veces los te quiero los dosifico, no conscientemente, salen cuando salen. Esos te quiero tienen más fuerza, encierran muchas cosas, cosas que al decir esas dos palabras van en ellas.
Te quiero, si, cada vez que sale, algo se mueve en el estómago, mariposas tal vez, torbellino de sensaciones. Por eso tal vez, sólo han sido cuatro o cinco veces, las ocasiones que mis labios las han pronunciado. Parecen pocas, que soy una racana, pero mejor pocas y cuando se sienten, que muchas y sin ningún valor. TE QUIERO.
martes, 24 de diciembre de 2013
Comidas navideñas y demás
Estas son fechas en las que compartimos queramos o no comilonas familiares. Exceso de manjares, comidas copiosas, que harán que aumentemos unos kilitos de más, que con la cuesta de enero bajaremos sin problemas.
Nos turnaremos en ir de casa en casa y tiró porque me toca y que nadie se enfade sino vqmos.
Nos sentamos en una mesa con bandeja de plata y llens de viandas, de gente que en muchos casos no nos iríamos ni a tomar un café. Pondremos buena cara, y la hipocresía la llevaremos de casa y no la mostraremos hasta el final y con un par de copas de vino de más. En los postres ya caldeados los ánimos más de uno soltara algo inapropiado, una simple chispa encenderá una hoguera difícil de apagar.
Tras los desfases verbales y alimenticios, empezará otro año, que a lo largo de los meses se irán limando las aristas que se produjeron en tales reuniones familiares, y llegar otra vez a las fiestas navideñas y vuelta a empezar.
Disfrutad estos día, reiros, no dejéis que esas comidas se conviertan en una batalla campal.
Lo importante es juntarse, minimizar los roces, Compartir momentos, instantes con quien quieres, con quien nos gusta estar y deseamos que estén en nuestras vidas. Los años pasan y lo que se va no suele volver.... Hasta el año siguiente.
Nos turnaremos en ir de casa en casa y tiró porque me toca y que nadie se enfade sino vqmos.
Nos sentamos en una mesa con bandeja de plata y llens de viandas, de gente que en muchos casos no nos iríamos ni a tomar un café. Pondremos buena cara, y la hipocresía la llevaremos de casa y no la mostraremos hasta el final y con un par de copas de vino de más. En los postres ya caldeados los ánimos más de uno soltara algo inapropiado, una simple chispa encenderá una hoguera difícil de apagar.
Tras los desfases verbales y alimenticios, empezará otro año, que a lo largo de los meses se irán limando las aristas que se produjeron en tales reuniones familiares, y llegar otra vez a las fiestas navideñas y vuelta a empezar.
Disfrutad estos día, reiros, no dejéis que esas comidas se conviertan en una batalla campal.
Lo importante es juntarse, minimizar los roces, Compartir momentos, instantes con quien quieres, con quien nos gusta estar y deseamos que estén en nuestras vidas. Los años pasan y lo que se va no suele volver.... Hasta el año siguiente.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Quien dijo miedo?
Tener miedo no es malo. Sin él nos volvemos no osados, sino inconscientes. El miedo en grandes dosis es un problema, nos hace retraernos, no movernos, no tomar decisiones, no luchar por lo que queremos.
Como todo, el miedo, en dosis adecuadas es bueno. Más que miedo se le puede llamar precaución. Ya lo decían nuestros mayores; hombre precavido vale por dos.
El miedo no puede dominarnos, ni tomar el control de nuestras decisiones, si lo hace estaremos en una espiral de inseguridades constantes.
Muchos tipos de miedos conviven con nosotros y cada uno tiene los suyos,pero el que nunca debemos dejar entrar es el miedo a vivir y sentir por si nos hacen daño.
Como todo, el miedo, en dosis adecuadas es bueno. Más que miedo se le puede llamar precaución. Ya lo decían nuestros mayores; hombre precavido vale por dos.
El miedo no puede dominarnos, ni tomar el control de nuestras decisiones, si lo hace estaremos en una espiral de inseguridades constantes.
Muchos tipos de miedos conviven con nosotros y cada uno tiene los suyos,pero el que nunca debemos dejar entrar es el miedo a vivir y sentir por si nos hacen daño.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Un pequeño cambio
Todo gran cambio empieza por un pequeña decisión. Un giro mínimo en nuestra cotidiana vida puede llegar a ser el inicio de uno enorme.
Necesitaba cambiar y no sabía por donde iniciarlo. Un día sentada en la silla de la peluquería, me miré en el espejo y ya no me identificaba con lo que veía reflejado. Aquella melena rubia formaba parte del pasado. Me giré y le dije a mi peluquera; "me lo cortas?". Sorprendida es poco, su cara decía algo así como estas loca?. Mi melena tenía unas dimensiones considerables y muchos años mimandola.
Mi seguridad, la descoloca, y supo que lo hacía ella o me iba a otro sitio. Y color?? Cambiemoslo por supuesto.
Decidí el color me puse en sus manos, manos seguras que contradecian su insegura mirada y llena de tormenta de pensamientos que no se atrevía a hacerme.
Mi melena, iba cayendo tapizando el suelo, llenandolo de mis experiencias del pasado. Cada tijerazo era un peso del que me iba deshaciendo, poco a poco me fui liberando, no era físico pero si del alma.
Término, mi linda melena rubia, se reducía a un corto pelo pelirrojo que me favorecí. Y mi sonrisa triste se volvió alegre y grande. Había empezado el cambio, y a día de hoy continúa.
Necesitaba cambiar y no sabía por donde iniciarlo. Un día sentada en la silla de la peluquería, me miré en el espejo y ya no me identificaba con lo que veía reflejado. Aquella melena rubia formaba parte del pasado. Me giré y le dije a mi peluquera; "me lo cortas?". Sorprendida es poco, su cara decía algo así como estas loca?. Mi melena tenía unas dimensiones considerables y muchos años mimandola.
Mi seguridad, la descoloca, y supo que lo hacía ella o me iba a otro sitio. Y color?? Cambiemoslo por supuesto.
Decidí el color me puse en sus manos, manos seguras que contradecian su insegura mirada y llena de tormenta de pensamientos que no se atrevía a hacerme.
Mi melena, iba cayendo tapizando el suelo, llenandolo de mis experiencias del pasado. Cada tijerazo era un peso del que me iba deshaciendo, poco a poco me fui liberando, no era físico pero si del alma.
Término, mi linda melena rubia, se reducía a un corto pelo pelirrojo que me favorecí. Y mi sonrisa triste se volvió alegre y grande. Había empezado el cambio, y a día de hoy continúa.
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